Experta Claudia Eraso analizó las cuatro gaseosas. (Perú21)

Que los peruanos somos 'gaseoseros' es innegable. Allí están las altísimas cifras de nuestro consumo diario, aunque también es verdad que, en estas lides, los mexicanos y estadounidenses son imbatibles.

Y si bien el mundo es 'gaseosero', los peruanos –también en esto– hemos decidido ser diferentes. Mientras que en el mundo se imponen Coca Cola y Pepsi, aquí, en nuestra comarca, la reina se llama , esa 'cola' de color amarillo que sabe a chicle, pero que la rompe en nuestros paladares.

Su historia es conocida: una familia de origen británico se instaló en el Perú. El 28 de julio de 1935 puso por primera vez a la venta una bebida gaseosa que revolucionaría el mercado. El nombre del inventor: Joseph Robinson Lindley.

Su fórmula es secretísima, aunque los expertos afirman que tiene hierba luisa. Inca Kola pegó tanto que la Coca Cola no pudo competir con ella, así que en 1999 decidió comprarla.

Y así como algunos decidieron competir con ella, otros se propusieron imitarla. Por eso, no es raro ver los anaqueles de bodegas y supermercados llenos de colas amarillas, con etiquetas de tonos similares a los de Inca Kola.

CATA DE GASEOSAS AMARILLASNosotros, más profesionales, decidimos hacer una cata comparativa de las gaseosas amarillas. Para ello convocamos a la experta sommelier argentina , columnista de vinos en Perú21.

Con dos Inca Kola (tradicional y Zero), una Triple Kola y una Don Isaac fuimos al restaurante Amaz, propiedad del buen Pedro Miguel Schiaffino. Esta vez dejamos de lado a Big Kola y a Oro, otras gaseosas amarillas con fuerte presencia en el mercado.

La primera pregunta que le hicimos a Eraso era si a ella le gustaban las gaseosas. Como era previsible, dijo que no. ¿La razón? Su elevado nivel de azúcar. Pero –lo repetimos– nuestra cata era profesional; por eso, nuestras preferencias y gustos (y hasta prejuicios) quedaron de lado.

Para empezar, Eraso nos dijo que el gusto por las colas amarillas por parte de los peruanos es adquirido, un asunto cultural. ¿No que estaba en nuestros genes y que la Inca Kola es el símbolo de la peruanidad? Purita falacia creada por publicistas.

Ya instalados en el salón privado de Amaz, empezamos por la Inca Kola tradicional. Como sabemos, una cata profesional empieza analizando el color de lo bebido, luego las sensaciones olfativas y, finalmente, el gusto en boca.

Eraso nos dice que las gaseosas peruanas tienen un color "amarillo flúor, un tanto fosforescente" y que este no es muy común en otros lugares del mundo, ni siquiera en el resto de América Latina.

"El aroma me recuerda a los chicles de tutti frutti, aquellos que comía de niña. No es fácil acostumbrarse a comer con este aroma tan invasivo; en vista, la burbuja no es tan efervescente, pero el nivel de azúcar es alto y persistente: permanece en la boca por mucho tiempo", destacó la experta.

Después pasamos a Don Isaac, que se promociona como la cola amarilla que rescata la receta original de la Inca Kola, al punto que se llama Don Isaac por Isaac Lindley, el patriarca de la familia.

"Su color es similar al de la Inca Kola (amarillo flúor y fosforescente), pero un tanto más verdoso. El aroma es más químico, más forzado, bien tutti frutti, pero con presencia de plástico y un nivel de acidez distinto", añadió Eraso.

La Triple Kola –en color– está más hermanada con la Inca Kola tradicional, más cercana al amarillo que al verde. "En nariz, tiene una nota floral que la Inca Kola no presenta, pero en boca son totalmente distintas: la Triple Kola parece más un jarabe para la tos infantil", precisó.

Al final comparamos la Inca Kola tradicional con la Zero. "Su aroma es muy parecido al de la original, pero se nota la presencia del edulcorante, de lo químico. Sí, su dulzor es químico, pero no resulta invasivo. Es una cola cítrica y, de las cuatro gaseosas catadas, es la que más me ha gustado", concluyó Eraso.

¿Compartes el criterio de nuestra experta sommelier?

Por Gonzalo Pajares