Hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata deberían someterse a más chequeos de rutina. (USI)
Hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata deberían someterse a más chequeos de rutina. (USI)

Empecemos con el menos complicado. La inflamación de la próstata, también conocida como prostatis, es un mal común en varones entre los 20 y 40 años de edad. Sus síntomas suelen ser dolor genital, molestias al orinar, aumento en la frecuencia de la micción, entre otros. Según Néstor Avilés, urólogo de la clínica Javier Prado, esta enfermedad se trata con fármacos y no resulta nada raro que el tratamiento se prolongue por varias semanas.

La hiperplasia prostática benigna, por su parte, consiste en el crecimiento de la próstata. Se suele presentar en hombres mayores de 40 años. ¿Qué ocurre? El aumento del tamaño de la próstata obstruye la uretra, lo cual provoca molestias en las vías urinarias, dificultad para orinar, debilitamiento de la fuerza de la micción, dolor en el área genital, entre otros síntomas. No es cancerígeno y puede tratarse con fármacos o cirugía, dependiendo de la gravedad.

Finalmente, el cáncer de próstata es el mal más serio de todos. Afecta a varones mayores de 40 años y es uno de los tipos de cáncer más letales para este género. "Lamentablemente, nuestra cultura machista hace que muchos hombres vayan al médico cuando el cáncer está muy avanzado. Por evitar los exámenes, los varones terminan perjudicándose", apunta Avils.

En tal sentido, el especialista hace hincapié en la importancia de los chequeos de rutina, ya que es la única forma de prevención que se conoce por el momento. "Aunque no existan síntomas, hay que chequearse. De hecho, cuando el cáncer está en una fase asintomática hay mayores chances de curación", apunta.