Mi pareja no me deja ver a mis amigos. (USI)
Mi pareja no me deja ver a mis amigos. (USI)

"Mi esposo, desde hace un tiempo, trata de separarme de mis amigas", cuenta Vera (29) acerca de Nilton (32). "Dice que ellas no me quieren y solo me buscan para pedirme favores", agrega. "He notado que ella quiere acaparar toda mi atención. Desde que estamos juntos, no me deja juntarme con mis amigos de la promoción del colegio. Se molesta mucho y amenaza con terminar si es que decido salir con mis patas", revela Jorge (25) sobre Yadira (25), con quien lleva siete meses de relación.

"En mi caso, no es un prohibición explícita. A Sonia, mi novia, le basta con un mohín o dejar de hablarme para comunicar lo que piensa sobre mis amigos. Para ella, son unos vagos, borrachos e inmaduros. Alguna vez, incluso, les ha dicho fracasados", cuenta Juan Carlos (34).

Situaciones así son comunes. Es un escenario difícil, porque la persona afectada tiene que decidir entre dos afectos poderosos: el del ser amado o el de los amigos. "Me pone triste porque nunca pensé llegar a este punto. Siempre me burlaba de quienes se dejaban manipular en este aspecto y mírenme ahora", dice Vera.

"Hemos discutido mucho sobre el tema. Una vez le dije que a mis amigos los conozco desde hace quince años por lo menos y a ella apenas diez meses. ¡Para qué le dije eso! Casi terminamos", recuerda Jorge. "Sé que no debería soportar estas cosas, pero la amo. Igual, cuando me pongo a pensarlo, no sé qué hacer", dice Juan Carlos.

ACCIONES A TOMAREn efecto, hay personas que ponen condiciones al ser amado, tales como no ver a sus amigos. Las razones son variadas. Una muy común: celos. El miedo a que, en una salida de esas, él o ella conozca a una persona nueva y le guste. Otro motivo: porque no se siente a gusto con los amigos. Muchas veces, hay falta de química y eso genera un ambiente poco propicio. Es comprensible que no quiera participar, pero tampoco le da derecho a establecer reglas y amenazas.

Hay otro punto importante para examinar: la persona que tolera estas actitudes. A uno se le puede ocurrir decir "si sales con tus amigos, me voy", pero más grave es aceptar esas condiciones. Alguien que termina cediendo a esta presión tiene, seguramente, un problema de autoestima que debe ser corregido. Asimismo, es un síntoma evidente de que la relación no tiene las bases apropiadas para desarrollarse de manera saludable.

Lo cierto es que los motivos que conducen a escenarios de este tipo deben ser revisados y conversados por la pareja, a fin de llegar a un acuerdo feliz. El amor no puede avanzar a costa de la amistad.

DATOS

- Las prohibiciones, al igual que los celos, funcionan como dinamita en las relaciones de pareja. Destruyen la confianza y conducen al fin del amor.

- Un terapeuta puede ser de mucha ayuda para solucionar este tipo de problemas. La pareja, al conocer los miedos de cada uno, es capaz de llegar un mejor entendimiento.