los casos de cáncer de mama han aumentado más del doble en apenas tres décadas. (ellahoy.es)
los casos de cáncer de mama han aumentado más del doble en apenas tres décadas. (ellahoy.es)

Un grupo de científicos que realizó un estudio internacional importante sobre la genética del señala que ahora se puede clasificar a la enfermedad en 10 subtipos, un hallazgo que apunta al desarrollo de tratamientos más precisos y personalizados para las pacientes en el futuro.

En la investigación, publicada en la , el equipo dirigido por científicos de la entidad sin fines de lucro (CRUK) también halló varios genes completamente nuevos ligados al cáncer mamario, lo que ofrece potenciales blandos para clases de fármacos novedosos.

Carlos Caldas, que codirigió el estudio en el Instituto de Investigación de Cambridge de CRUK y la University of Cambridge, dijo que los resultados implican que el cáncer de mama debería ser visto ahora como "término paraguas" para una serie de enfermedades.

"Esencialmente, pasamos de saber cómo luce el tumor mamario bajo un microscopio a detectar su anatomía molecular", expresó.

"Esta investigación no afectará el diagnóstico actual de las mujeres con cáncer de mama. Pero en el futuro todas las pacientes recibirán tratamiento especializado según las huellas digitales de su tumor", añadió Caldas.

El cáncer de pecho es la forma más común de cáncer entre las mujeres en todo el mundo, ya que representa al 16% de todos los casos de tumores femeninos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un estudio el año pasado del Instituto De Métrica y Evaluación de la Salud de Estados Unidos halló que los casos globales de cáncer de mama han aumentado más del doble en apenas tres décadas, desde 641.000 (1980) a 1,6 millones (2010), un ritmo que excede al del crecimiento poblacional mundial.

Para el estudio genético, el equipo de Caldas trabajó con la Agencia de Cáncer BC, en Vancouver, Canadá, y analizó 2.000 muestras tumorales tomadas de mujeres diagnosticadas con cáncer de mama hacía cinco a 10 años.

Para obtener un panorama detallado, el equipo estudió tanto el ADN como el ARN que traduce el ADN en proteínas para hallar qué genes son activados o desactivados en cada muestra tumoral.