Muchos adolescentes suelen necesitar momentos a solas para superar una decepción amorosa. Hay que dárselos, pero no dejarlos a la deriva.
Muchos adolescentes suelen necesitar momentos a solas para superar una decepción amorosa. Hay que dárselos, pero no dejarlos a la deriva.

"Mi hijo sufrió mucho cuando terminó con su primera enamorada. Estuvo varios meses triste, sin querer ver a nadie", cuenta Ana María (42), madre de un adolescente de 16 años.

Las reacciones de este tipo son normales, sobre todo si la se ha dado en malos términos. Un error de muchos padres es tomar como engreimiento el proceso de 'duelo' que viven sus hijos. Hay que tomar en cuenta que es el primer amor y no subestimar lo que siente.

La actitud más sensata de los padres es ofrecer apoyo. Hacer sentir a los hijos que, en efecto, es un hecho importante, pero que se va a superar muy pronto. Una manera de comprender su dolor es decirle "yo también pasé por eso" y explicar cómo se solucionó.

No es necesario forzar el diálogo, pero sí hay que estar alertas. Una ruptura amorosa puede ser el disparador de un que, muchas veces, suele complicarse.

Es por ello que, si el duelo emocional del adolescente dura más tiempo de lo debido o si su conducta se torna preocupante, la intervención de un especialista puede ser importante.