El sexo después de la emergencia sanitaria. Pronóstico de Christakis se apoya en antecedentes históricos. (Foto: Getty).
El sexo después de la emergencia sanitaria. Pronóstico de Christakis se apoya en antecedentes históricos. (Foto: Getty).

Respecto a la vida sexual, lo que fue el periodo de se puede resumir en una palabra: represión. De acuerdo con el decano del Colegio de Psicólogos del Perú, David Villarreal, durante ese periodo parte de la población peruana, ante la imposibilidad de salir de casa y la consecuente falta de encuentros sexuales, recurrió a medios sustitutorios, como la masturbación, conversaciones eróticas o simulaciones de sexo por teléfono.

¿Qué lugar ocupa el sexo dentro de la vida social de una persona? “Uno muy importante”, apunta Villarreal. “Freud decía que la libido guía nuestra existencia; después ha habido otros investigadores con otras respuestas: la cultura, la sociedad, la familia, pero de todas formas el sexo ocupa un lugar importante”, agrega. Preguntamos esto a partir del pronóstico del sociólogo, médico y profesor de Ciencias Sociales y Naturales de la Universidad de Yale, Nicholas Christakis, sobre cómo se comportarán las personas tras la pandemia.

En su reciente libro Apollo’s arrow: the profound and enduring impact of coronavirus on the way we live (La flecha de Apolo: el impacto profundo y duradero del coronavirus en la forma en que vivimos), Christakis plantea que tras la disrupción que ha causado la pandemia, sobrevendrá una transformación en la que será protagonista el desahogo ante tantos años de convivencia restringida. Tras la abstinencia, el derroche. “La gente buscará más interacciones sociales y habrá una sexualidad sin licencias, al tiempo que se alejará de la religiosidad, todo esto en medio de un boom económico”, refiere en una entrevista el autor estadounidense, considerado por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

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En su libro, el investigador revisa el caso de distintas plagas históricas, las cuales tienen en común la constricción del ser humano, la alteración de sus condiciones de vida. Ello genera consecuencias como un acercamiento a la religiosidad, el ahorro y la renuncia a distintos placeres.

Sin embargo, superada esa etapa, sobreviene lo opuesto. Tras la represión, la historia se abre a otro capítulo, el de la distensión. Una explosión. Un desenfreno. La premisa: “La sociedad tratará de compensar el tiempo perdido cuando ya sea seguro salir a la calle”, dice en otra entrevista.

Son varios los casos de sustento histórico que reseña Christakis. Uno de los más conocidos es el de los locos años 20. Una vez terminada la Primera Guerra Mundial y controlada la pandemia de la influenza (que acabó con la vida de 50 millones de personas) por la inmunidad de rebaño, la cultura –sobre todo en EE.UU. y algunos países europeos– cambió por completo. Se vivió un episodio de auge y derroche que en el ámbito íntimo se tradujo en una liberación sexual con las mujeres como actores centrales. Siguiendo los antecedentes históricos, ello volvería a suceder.

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¿Y en Perú?

Ante esto, cabe preguntarse si la ola de desenfreno se produciría en el Perú. “Lo que va a haber es una búsqueda de refugios. El ser humano cuando está angustiado o doliente, busca reservas de felicidad”, plantea el psicólogo Gonzalo Elías. “Pero muchas veces cuando no se encuentran, hay una búsqueda en el placer”, complementa. Ahí cabe el sexo. De acuerdo con el especialista, la pandemia ha producido tanta depresión y ansiedad que el sexo se vuelve una descarga, una vía de escape. Y, recuerda el experto, el Minsa reportó que siete de cada diez peruanos experimentaron durante la cuarentena cuadros de ansiedad o depresión.

Y es que el sexo forma parte de lo que podrían ser paliativos postrauma. “Va a haber problemas de adicciones, de vicios, de consumo. Y el desenfreno sexual va a ser uno ellos”, comenta Elías. La idea detrás de este razonamiento es que al ser humano tras verse oprimido, se libera, y eso se aplica a la sociedad en su conjunto.

Lo que sucede es que un sector de la población, sexualmente activa, no ha tenido relaciones por un largo periodo y posiblemente no las tenga pronto. ¿Qué significa para alguien no tener sexo por un año? Depende de la edad, de la persona misma, en términos generales, es bastante, plantea Elías, quien concluye que eso puede contribuir a dos escenarios: a una sana liberación y un sano retorno a la vida sexualmente activa, o a un desborde.

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Otra opinión tiene Villarreal, quien indica que si bien durante la cuarentena una porción considerable de la población peruana ha experimentado ansiedad o depresión, ello fue como un estado situacional, no como estado clínico. Con ello, para algunos ese momento quedará en el pasado, mientras que para otros evolucionará en un trastorno. Por ello, debido a que ese tiempo de crisis no ha sido igual para todos, considera arriesgado, al menos en Perú, hablar de una época de desenfreno a un nivel medianamente generalizado. “En una persona promedio, sana, luego de descargarse vuelve a su normalidad”, asevera.

“Tal vez en otros contextos pueda suceder, aquí todavía hay muchos límites. Se han derribado muchas barreras pero no todas. Nuestra sociedad es muy punitiva”, evalúa. ¿Habrá alguna diferencia entre el comportamiento prepandemia y pospandemia?, preguntamos. En su opinión, habrá una sensación de celebración, pero poco a poco se irá estabilizando. “Es una suerte de revancha, pero el ser humano se adapta al nuevo entorno”, plantea.

En todo caso, según Christakis, aún es temprano para que soplen aires de desenfreno. Se debe distribuir la vacuna, aplicarla a tres cuartas partes de la población para lograr la ansiada inmunidad de rebaño que desactivaría al virus. Luego habría que esperar una no inmediata recuperación económica. Por ello, recién aproximadamente en 2024, de corroborarse su teoría, podrá arder ese espíritu vehemente, sin preocupaciones, sin límites.

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