Los infantes desde los 8 meses de edad muestran una clara inclinación por los buenos actos y apoyan los castigos si se producen sobre los que se han portado mal con otros.

Para el estudio, los científicos presentaron seis escenarios diferentes con marionetas de animales ante casi un centenar de bebés y registraron sus reacciones. En las escenas, una marioneta daba o quitaba juguetes a los otros personajes en función de si se habían portado bien o mal anteriormente. En la mayoría de casos, los bebés mostraron preferencia por aquellos personajes que castigaban al "malo" frente a aquellos que los trataban bien.

"Hemos descubierto que, hacia los ocho meses, los bebés han desarrollado una especie de idea de reciprocidad y pueden realizar este tipo de evaluaciones sociales complejas antes de lo que pensábamos", asegura Kiley Hamlin, quien lideró el estudio.

En su opinión, los experimentos muestran que los bebés quieren que aquellos que cometen conductas antisociales sean sancionados, ya que apoyan los castigos a aquellos que se portan mal y los rechazan para aquellos que han sido "buenos", destaca

"Estos hallazgos", asegura Hamlin, "sugieren que a una edad tan temprana como ocho meses vigilamos a la gente que nos puede poner en peligro y preferimos ver el comportamiento antisocial regulado".

En su opinión, esto explica comportamientos posteriores como cuando los niños señalan al profesor quién ha roto las reglas o el sentimiento que tenemos de adultos cuando el villano recibe un castigo e incluso, añade, el fenómeno de la gente que aplaude en las ejecuciones.

Aunque muchas de estas conductas son aprendidas, matiza Hamlin, el estudio podría indicar un componente innato en esta tendencia a que nos gusten aquellos que les dan a los malos su merecido.