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Lo normal es que los desechos se desperdicien. Esta redundancia, sin embargo, está cayendo en desuso desde que el mundo pide sostenibilidad a gritos. Y la ciencia acude al llamado.

En tal sentido, José Calle Maraví, ingeniero de la , ha realizado un aporte valioso. Calle ha desarrollado dos reactores que convierten la grasa animal y otros aceites, desechados por el comedor de la universidad, en .

Este combustible se ha estado empleando, por ejemplo, en los buses de la universidad. Asimismo, con el apoyo de , se han implementado varias fases del proyecto, como la construcción de una planta piloto y la implementación del Laboratorio de Energía Renovable. Un esfuerzo que vale resaltar.