La idea es abordar el tema con sutileza.
La idea es abordar el tema con sutileza.

Hay niños que, de pronto, dejan de ser los mismos de siempre. Se empiezan a orinar en la cama, no quieren dormir con la luz apagada, se vuelven agresivos, se aíslan, en fin. Lo cierto es que los padres deben estar muy atentos a dichos cambios porque son únicamente los síntomas, pero no el problema.

"Son señales inequívocas de que algo está ocurriendo", afirma Liliana Tuñoque, psicóloga de la Clínica Internacional. "Las causas pueden ser variadas. El niño podría estar siendo víctima de bullying, por ejemplo, o atravesando alguna crisis emocional. Si el problema persiste por varias semanas, hay que tomar acciones", agrega la especialista.

Los padres deben tener cuidado a la hora de manejar la situación. En vez de interrogarlos con un severo "¿qué te pasa?", es más sensato optar por la sutileza y la comprensión. La idea es hallar el problema y solucionarlo, ¿cierto?

tal sentido, lo primero que se debe hacer es buscar el diálogo. Es común que muchos niños no quieran contar la verdad ("no me pasa nada", suelen decir), pero que eso no sea motivo para desanimarse. "Otro paso sería buscar ayuda profesional a fin de realizar una evaluación más precisa de la situación", apunta Tuñoque.