No hay que olvidar las prioridades de nuestra vida cotidiana por el Mundial. (USI)
No hay que olvidar las prioridades de nuestra vida cotidiana por el Mundial. (USI)

Cada cuatro años, la Copa Mundial de Fútbol altera el ritmo de millones de personas. El tiempo de los hinchas se mide en función al cronograma de partidos. Un martes, digamos, no es un martes cualquiera: es el día que juega su equipo favorito.

"El caso del aficionado peruano es curioso, pues ve los partidos de otros países. Disfruta, se emociona, sufre", afirma Rafael del Busto, psicólogo de la Universidad Católica Sedes Sapientiae.

SERIO INCONVENIENTEEsta pasión se convierte en un problema cuando interfiere con los demás ámbitos de la persona. Muchos seguidores se desorganizan, presentan dificultades para concentrarse, faltan a sus compromisos, procrastinan, se tornan ansiosos y hasta se deprimen si algún resultado no es favorable.

FUERZA DE VOLUNTAD"La clave es organizarse. Hoy en día, el Mundial se puede seguir gracias a la tecnología. Hay partidos que se cruzan con los horarios de trabajo, ciertamente, pero lo más importante es el deber. La prioridad es cumplir con las responsabilidades", manifiesta el especialista. Lo cierto es que el Mundial no solo mide el talento de los futbolistas, sino también la fuerza de voluntad de los aficionados.