Tengo permiso para llorar, llorar mucho, gritar o desahogarme como desee. Tengo
permiso y tengo derecho.
Tengo permiso para llorar, llorar mucho, gritar o desahogarme como desee. Tengo permiso y tengo derecho.

Por ÁLVARO VALDIVIA

está muy cerca. ¿Qué puedo hacer si no me siento bien al respecto? En esta cuarto y último artículo de la entrega especial por diciembre, deseo ofrecerte algunas resoluciones de salud mental que pueden servirte para afrontar la fecha; espero, realmente, que sean útiles para ti, y que nos reencontremos nuevamente, en el 2021.

1. No deseo exigirme más de lo que mi salud me lo permita.

2. He sobrevivido a una pandemia, no importa la forma, pues no hay preparación para algo desconocido para mí. Estoy aquí, me valoro y deseo continuar.

3. Me permitiré sentir lo que naturalmente aflore en mí, incluso cuando otras personas deseen invalidarlo, sentir es natural y saludable.

4. No existen emociones “positivas” y “negativas” o “saludables” y “no saludables”, las emociones son naturales.

5. No existe un tiempo ni una forma “sana” para vivir un duelo, especialmente si ha sido debido a algo tan avasallador como el COVID.

6. No es necesario que me presione a hacer cosas el próximo año, ni que me presiona a nuevos inicios. Mi salud mental ha estado al límite todo el 2020, no necesito más presiones.

7. Tengo permiso para llorar, llorar mucho, gritar o desahogarme como desee. Tengo permiso y tengo derecho.

8. Mi mayor regalo podría ser la auto compasión, aunque la gratitud también está en el mismo camino de auto cuidado.

9. Puedo permitirme verme al espejo y fijarme en lo que SÍ me gusta de mi cuerpo.

10. Tengo derecho a descansar.

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