Los equipos de rescate de intensificaron hoy sus esfuerzos por llegar a los casi dos millones de personas que se encuentran afectadas por las inundaciones causadas por , informó DPA.

Al menos 36 personas murieron en Manila y en 16 provincias en la región norte de Luzon, donde las aguas han ido retrocediendo en general pero volvieron a subir en algunas áreas por la lluvia intermitente. La cifra de fallecidos en todo el país se eleva a 91, según indicó Reuters.

De la cifra total de muertos en la capital filipina, 23 víctimas se ahogaron, mientras que nueve perecieron por un alud de lodo, tres por electrocución y una de un paro cardíaco, según los informes de Defensa Civil y de la policía. Cuatro personas están desaparecidas y 14 heridas.

Más de medio millón de personas tuvieron que ser evacuadas a casas de familiares o refugios de emergencia.

El presidente del país, Benigno Aquino III, visitó los suburbios afectados en Manila y aseguró a los residentes que el gobierno movilizará a todas las instituciones y voluntarios para proveerles comida, agua potable y medicinas.

También prometió que el gobierno estudiará soluciones a largo plazo para las comunidades que siempre se inundan. "Estamos hablando de la relocalización (…) pero también necesitamos infraestructura. Eso nos llevará años, lo importante es que cada año se reduzcan los efectos durante la temporada de lluvias".

Mientras tanto, no desaparece el peligro de más inundaciones. "Tenemos que estar preparados para todo", dijo Fabian Cadiz, vicealcalde de Marikina City, uno de los barrios de Manila más afectados.

En muchos lugares la gente volvió a sus casas pese al riesgo. "Tuvimos que obligar a algunos a irse para evitar el peligro a su seguridad personal", según el jefev de la Defensa Civil, Benito Ramos.

El funcionario indicó que hay 10.000 cooperantes en los equipos de rescate que usan unos 250 botes.

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