Los vegetales no solo son buenos para la salud, sino que también pueden servir para hacer música, como lo descubrieron los hermanos Nan Weidong y Nan Weiping, de Beijing, según .

Es así que zanahorias, camotes, tallos de bambú, entre otras hortalizas, pasan a convertirse en flautas, ocarinas y hasta una especie de quena. Las posibilidades de convertir a estos vegetales solo están limitadas por la imaginación de sus creadores.

Ambos hermanos, actualmente en sus cuarenta años y oriundos la provincia de Anhui, tuvieron una educación artística desde su niñez gracias a su padre, un profesor de música; sin embargo, estos encontraron su nueva vocación de crear instrumentos musicales no convencionales hace solo dos años. Gracias a ello, el dúo ha sido invitado a diversos programas de espectáculos.

Según aseguraron los hermanos, la profundidad del agujero determina que tan grave será el sonido que sale del instrumento, mientras que tan bien pulido sea el agujero establece que desentonado estará. También se tiene que tomar en cuenta que el contenido de agua de la verdura es uno de los factores que influyen en la calidad del sonido, por lo cual todos los instrumentos tienen que ser hechos de materiales frescos.