Los incendios que destruyeron gran parte de un mercado medieval se han propagado a otras por el casco antiguo de la metrópoli más grande de Siria, dijeron el lunes activistas de la oposición.

Los rebeldes anunciaron la semana pasada un nuevo intento por tomar la ciudad, donde viven más de 2 millones de personas y que hasta julio permanecía bajo el control del presidente .

Según los rebeldes, los combates, que ya se han cobrado más de 30 mil vidas en toda el país, parecen encaminarse a destruir más tesoros culturales.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que cuenta con una red de activistas en toda Siria, dijo que al menos 100 personas murieron el lunes, entre ellas 18 miembros de las fuerzas de seguridad, que perdieron la vida en una emboscada contra un convoy que se dirigía desde Homs, en el centro del país, a Palmira, ubicada en una zona desértica, al este.

Columnas de humo negro se elevan desde muchos distritos, y se podían escuchar disparos. "Es una lucha urbana. No puedo culpar de los incendios a ninguno de los bandos específicamente", dijo Amir, un activista, a través de Skype.