Wilfredo Pedraza, exministro del Interior, conversó con Perú21. (Luis Gonzales)
Wilfredo Pedraza, exministro del Interior, conversó con Perú21. (Luis Gonzales)

Por Óscar Libónolibon@peru21.com

El saliente titular del Interior consideró que el caso López Meneses es un tema de corrupción policial; que se trató de una ostentación de poder que realizaba el exoperador montesinista, para lo cual incluso se utilizó el nombre del presidente Ollanta Humala. Negó que haya poderes paralelos en ese sector y que es una leyenda que el exasesor presidencial Adrián Villafuerte y el exviceministro Iván Vega hayan manejado el ministerio. No obstante, reconoció que este último despachaba con el mandatario en ocasiones. Sostuvo que su gestión deja para la Policía Nacional 85 proyectos de inversión por 880 millones de soles.

Luego de 16 meses de su gestión, ¿qué ha cambiado en el Ministerio del Interior?Me ha tocado un periodo de siembra que se traduce en el diseño de las grandes líneas de una reforma policial que se encuentra en su primera etapa; también, en la inversión en equipamiento y tecnología para la Policía. Además, la institución tiene hoy nueva ley, un nuevo sistema disciplinario, así como nuevas leyes de la carrera policial, del sistema educativo policial y del sistema de investigación criminalística.

Durante su asunción, el flamante ministro Walter Albán mencionó los niveles de inversión que usted ha dejado en el sector…Hemos trabajado 85 proyectos que son considerados viables, que tienen expedientes técnicos y que van a permitir, el próximo año, una ejecución mucho más alta de los recursos. Estos proyectos representan una inversión de 880 millones de soles.

¿En qué se invertirá ese monto?Primero, en recobrar ambientes adecuados de trabajo para los policías, en comisarías, con el fin de atender idóneamente al ciudadano. Hasta julio del 2014 tienen que haberse ampliado y equipado 300 comisarías en todo el país. Esto incluye el área de atención al público, los dormitorios y el comedor para el personal policial. En segundo lugar, el equipamiento de unidades especializadas y la compra de tecnología de punta, para hacer que la investigación policial tenga el mayor rigor científico posible. Y tercero, la adquisición de tecnología de comunicación. En Lima, esto ya es una realidad. Se ha terminado de instalar el nuevo sistema de seguridad policial, que es una plataforma que integra la nueva central telefónica de emergencias 105, una red de cámaras de video y 4 mil 600 puntos de radiocomunicación en Lima y Callao. Todas las comisarías tendrán una radio y miles de policías. Y a lo anterior deben sumarse los patrulleros inteligentes, 800 unidades que vigilarán Lima.

¿Y en armamento?También. Hemos comprado 10 mil equipos antimotines pues en el país hay muchos conflictos sociales.

¿En esa cifra se ha considerado el incremento remunerativo a los policías?No. Eso está en el programa de incremento de remuneraciones de la Policía, que tiene cinco tramos. La primera parte ha costado 700 millones de soles, y ya se abonó en diciembre del 2012. El segundo tramo será en diciembre próximo. Se prevé que, en el quinto año, el personal policial ganará aproximadamente 80 por ciento más de lo que percibe hoy.

El incremento de los índices delictivos en el país es notorio. ¿La inseguridad ciudadana es una "sensación" o "percepción", como usted alguna vez la consideró?La inseguridad es un tema real. El asunto de la 'percepción' fue solo algo de lo que se colgaron mis opositores. En el Perú, el crecimiento es concreto, especialmente en hurtos, robos, extorsiones… Hay nuevos fenómenos delictivos porque la delincuencia es dinámica: invasiones de tierras con fines de tráfico, extorsión desde las cárceles, en construcción civil o en el contexto del dominio de municipios o gobiernos regionales.

Durante su administración en Interior, ¿usted percibió la existencia de los llamados poderes fácticos o paralelos?Es una falsedad total que en el sector hubiera un poder paralelo. Se dijo que uno de ellos era el coronel Adrián Villafuerte (exasesor presidencial de Ollanta Humala). En 16 meses de gestión en el ministerio, (Villafuerte) me llamó una sola vez para pedir un dato que el mandatario requería. Lo habré visto cinco o seis veces en reuniones de trabajo, con el presidente y un grupo de personas viendo temas de narcotráfico o terrorismo. Solo cumplía su función de asesor. Nunca se metió en ascensos, ni en cambios de colocación, ni en la toma de decisiones adoptadas en el ministerio. Hay una leyenda alrededor del señor.

Se decía que el exasesor Villafuerte actuaba en su sector a través del saliente viceministro Iván Vega…Iván Vega es una persona a quien el país, en su momento, le reconocerá su valor. En el ministerio estuvo dedicado exclusivamente a coordinar la lucha antiterrorista. Nunca intervino en algo determinante fuera de ese tema. Hay un comentarista, con la lengua muy larga, que desliza estas hipótesis de poderes ocultos que no tienen fundamento alguno. La época del montesinismo ya terminó. Hoy, las instituciones funcionan de acuerdo a la ley.

Cuando usted asumió la conducción del ministerio, Vega ya era viceministro, pues había sido designado por una gestión anterior. ¿Usted decidió su permanencia?Tuve la opción de designar a todo el personal, incluidos los dos viceministros. Pero, cuando conocí lo que hacía Iván Vega, me pareció irreemplazable en ese aspecto. Su trabajo me pareció trascendente. Una muestra de esto es haber logrado el abatimiento de importantes cabecillas terroristas, como 'William'. Esas acciones fueron coordinadas por él con las Fuerzas Armadas. Su permanencia ha estado validada por los éxitos que el país ha tenido en materia antiterrorista. Era una locura removerlo.

¿Es cierto que Iván Vega despachaba directamente con el mandatario Humala?Así es. Era obvio, pues al presidente le interesaba mucho el tema de la lucha antiterrorista. Pero era como cuando yo me reunía con él (Humala) o nos encontrábamos los tres. Yo sabía cuándo y dónde operaba Vega. Antes de ir a los trabajos de campo me informaba, le llevaba al mandatario la información. No tomaba ninguna decisión en el ministerio, e incluso descuidaba otros asuntos de su sector, como la trata de personas o la minería ilegal.

¿El caso López Meneses es uno más de corrupción policial, tal como lo señaló el presidente Humala?Yo creo lo mismo. Es inverosímil que en ese domicilio –con toda esa custodia policial indebida– se hayan realizado actividades de 'chuponeo' telefónico ilegal, pues es una actividad clandestina. Y me parece más inverosímil que ese sea el lugar a donde Vladimiro Montesinos llegaría eventualmente. He conocido la celda de Montesinos, cuando yo trabajaba en la Defensoría del Pueblo, y he visto el estricto sistema de seguridad de la Marina. Se requeriría de varias órdenes para que él saliera del penal de la Base Naval del Callao.

¿Cuál es su hipótesis al respecto?Creo que se trata de la inconducta de algunos elementos policiales que, de buena o mala fe, asignaron esa seguridad a nombre del almirante José Cueto (jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas). Esto ha tenido que ver con la expresión de poder que Óscar López Meneses ha pretendido mostrar siempre. Esa capacidad de manipular personas, de comprarse policías y quizás militares. La investigación fiscal tendrá que esclarecer quién miente en este caso. Alguien protegía ese servicio de resguardo ilegal. Pero estoy seguro de que no todos los policías a cargo están implicados.

Si era solo un caso de corrupción policial, ¿por qué, entonces, usted se vio obligado a renunciar a su cargo en el ministerio?La dimensión del problema hizo que yo tomara la decisión de renunciar. No era una situación policial cualquiera. Se trataba de un tema con un gran componente político, y el aprismo y el fujimorismo trataban de hallar conexiones con el presidente (Humala). Era importante frenar el tema. El caso ocurrió en mi sector, yo no tenía información y asumí la responsabilidad.

¿En qué momento decidió renunciar?Cuando me enteré de la denuncia periodística, un día antes de su publicación.

FRASES

- "Usaron el nombre del presidente Humala para dar el servicio adicional (a la casa del padre de López Meneses). El exjefe de la Región Policial de Lima decidió fortalecer una zona por donde, supuestamente, transita el mandatario con regularidad, y la consideró como zona de influencia del inmueble del jefe de Estado. Pero lo concreto es que el resguardo policial estaba alrededor de la vivienda de Óscar López Zapata".

- "En esos días, previos a mi renuncia, había que dar la cara, continuar con la investigación del caso López Meneses. Por eso decidí ir al Congreso, para dar la explicación respectiva. Después de cumplir con esto, formalicé mi dimisión. Era el momento".

DATOS

- Afirma que nunca despachó con la primera dama Nadine Heredia. "Solo alguna vez me preguntó por la salud de un policía herido".

- "El exasesor presidencial Adrián Villafuerte renunció para demostrar transparencia y desmontar aquellas acusaciones que afirman que hay un poder paralelo", opinó Pedraza.