Conveniencia y oportunismo. Verónika Mendoza y Pedro Castillo firmaron alianza con miras a la segunda vuelta electoral de 2021. (Foto: César Bueno / GEC)
Conveniencia y oportunismo. Verónika Mendoza y Pedro Castillo firmaron alianza con miras a la segunda vuelta electoral de 2021. (Foto: César Bueno / GEC)

En los dos cambios de gabinete realizados en las últimas dos semanas, la izquierda agrupada en la organización autodenominada Nuevo Perú perdió gran parte de su cuota de poder en el Ejecutivo. El presidente decidió retirar a Pedro Francke del Ministerio de Economía y a Anahí Durand del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Por ende, con una evidente desazón por haber perdido dichos espacios políticos y puestos de trabajo, , jefa de la agrupación, marcó un forzado intento de distancia del presidente Pedro Castillo alegando que se están traicionando “las expectativas de cambio del pueblo”.

En su afán de avalar los seis meses en los que Nuevo Perú participó en el gobierno, Mendoza señaló haber perdido “la batalla” ante un supuesto “chantaje neoliberal”.

Sin embargo, el otro socio de Castillo se encargó esta semana se destapar lo que habían sido las verdaderas intenciones de la dos veces candidata a la presidencia de la República. Vladimir Cerrón dijo que “la señora Mendoza quería ser premier, solicitaba cinco ministerios, luego embajada en Francia”. Refirió además que hay testigos de eso.

Esta situación nuevamente marca un capítulo más en la historia de una izquierda codiciosa que parece estar coleccionando desaciertos en los últimos años. Antes de aliarse con Castillo en el marco de la segunda vuelta electoral, Mendoza y su agrupación política ya tenían un historial de oscuras alianzas.

CONFIANZA REGALADA

Después de las elecciones presidenciales de 2016, en las que Verónika Mendoza –con la bandera de Frente Amplio– quedó fuera de la segunda vuelta, Nuevo Perú fue tejiendo una conveniente cercanía con el exgobernador de Cajamarca Gregorio Santos, a pesar de que en ese momento pesaban sobre él investigaciones por corrupción.

Hubo varios diálogos previos en 2018. Pero el punto cúspide llegó al año siguiente: en enero de 2019, se realizó el evento Voces del Cambio, en el que Mendoza se abrazó con Santos y Vladimir Cerrón, dueño de Perú Libre y exgobernador regional de Junín. Tanto Santos y Cerrón para ese entonces ya venían siendo procesado por corrupción.

Más tarde, en octubre, con miras a los comicios parlamentarios que se aproximaban en 2020, Mendoza aceptó una alianza con Perú Libre, de Cerrón, quien dos meses antes había sido condenado en primera instancia por corrupción. Dicho partido tenía también como afiliado a Gregorio Santos, quien se había alejado de Democracia Directa y del Movimiento de Afirmación Social (MAS).

El rechazo a la figura de Cerrón –condenado por negociación incompatible y aprovechamiento en su gestión– y a la de Santos, quien en ese entonces esperaba sentencia por corrupción, ocasionó las renuncias públicas de Marisa Glave, Indira Huilca, Tania Pariona, Richard Arce y Horacio Zeballos a Nuevo Perú.

Pese al clamor, Mendoza siguió adelante con la alianza, pero el puente de esta se derrumbaría semanas después porque al final no fue formalizada por el Jurado Nacional de Elecciones.

OPORTUNISMO

En conversación con Perú21, Richard Arce, exmilitante fundador de Nuevo Perú, destacó que la última postura de la agrupación con respecto al gobierno evidencia un “notorio oportunismo político”. “Por tener espacios de poder, han sido capaces de arriar sus propias banderas. Ante las denuncias, las respuestas ni siquiera han sido tibias, sino una omisión completa. Ahora que no están en el poder, se pretende hacer una crítica que se debió hacer desde el inicio”, señaló.

Asimismo, resaltó que esta situación implicará “un alto costo político” para la izquierda en general.

Para Arce, este intento de deslinde está sujeto a la repartija de poder. “Mañana les ofrecen nuevamente un espacio político y estoy seguro de que nuevamente estarán levantando las banderas de irracionalidad y la negligencia”, dijo.

En la misma línea, Yesenia Álvarez, directora del Instituto Político para la Libertad Perú (IPL), destacó que “esta izquierda, pese a que se promueve como íntegra y moderada, termina apañando a políticos nada íntegros”.

“Pierden su cuota de poder y recién comienzan a expresarse. Pero es una respuesta demasiada tardía. Ahora lo que dicen es que el gobierno no es de izquierda pensando en las futuras elecciones. No es un gobierno de una sola izquierda, sino de varias izquierdas apañándose”, aseveró.

TENGA EN CUENTA:

Vladimir Cerrón tiene una sentencia de 4 años y 8 meses de prisión suspendida por corrupción y muchas investigaciones abiertas por lo mismo. La pena que se le impuso es por los delitos de negociación incompatible y aprovechamiento de su cargo como gobernador de Junín al haber beneficiado a la empresa encargada del saneamiento de La Oroya.

Gregorio Santos fue sentenciado en 2020 a 19 años de prisión por haber recibido sobornos durante su gestión como gobernador de Cajamarca (2011-2014).

Pedro Francke, extitular del MEF, una vez fuera del cargo, no dudó en criticar al gobierno del cual fue parte por más de seis meses. “Es entendible que en su historia de maestro de un pueblo tenga ciertas dificultades en algunos temas complejos”, dijo sobre Castillo.

Para Yesenia Álvarez, del IPL, la izquierda liderada por Mendoza ha “desnaturalizado el significado de punto de quiebre y vigilancia”. “Solo son vigilantes cuando les conviene y llaman punto quiebre a perder poder, antes no hay”, resaltó.

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