(Luis Gonzales/Peru21)
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Sin que nadie lo acusara formalmente, el expresidente negó que esté detrás de la realizada por su suegra, Eva Fernenbug, de una oficina ubicada en un lujoso edificio de Surco, por la cual pagó US$900,000 en setiembre del 2012.

"Rechazo rotundamente estas afirmaciones por temerarias, falsas y malintencionadas", afirmó el líder de Perú Posible en referencia a la información propalada por el programa Abre los ojos.

Además, Toledo Manrique aseveró que dicha transacción consta en la documentación alcanzada al Ministerio Público, en el marco de la indagación a la polémica adquisición que también hizo su suegra de una mansión en Las Casuarinas por casi US$ 4 millones.

"La compra de dicho bien, al igual que el de la casa de Chacarilla, son inversiones privadas de la señora Fernenbug y están comprendidas dentro de las investigaciones que la Fiscalía de la Nación viene realizando sobre los bienes, rentas e inversiones de mi suegra", añade.

El exmandatario asegura que él no está siendo investigado por las autoridades por este caso y juró que las únicas viviendas que tiene son las ubicadas en La Molina y en Punta Sal.

"Las transacciones financieras privadas realizadas por mi suegra se han hecho de buena fe, cumpliendo todos los requisitos legales que se exigen en una operación inmobiliaria en el Perú, se han pagado los impuestos y derechos de alcabala, se han realizado a través del sistema financiero peruano y así consta en los Registros Públicos", afirma.

Lo que no aclaró el líder de la chakana es porqué Fernenbug, de 85 años, se ha dedicado en los últimos años a hacer sospechosas adquisiciones inmobiliarias en un país que no es el suyo y en el que sus familiares directos (Alejandro Toledo y Eliane Karp) no pasan la mayor parte del año. Tampoco cita las fuentes de financiamiento de las dos cuestionadas compras.