(USI)
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Frente al que pesa sobre el ministro del Interior, , a los cuestionamientos por sus escasos resultados en la lucha contra el crimen y al del presidente Ollanta Humala, a no le quedó más remedio que poner su cargo a disposición, pero que en términos prácticos significa su renuncia a la dirección general de la Policía Nacional. En la argumentación de motivos, el oficial asegura que dimite para no "afectar mi moral y buen nombre".

"Ante la campaña promovida por oscuros intereses que pretenden afectar mi moral, buen nombre y la salud de mi familia, y con la finalidad de evitar un mayor maltrato a la institución que comando, pongo a disposición mi cargo de director general de la Policía Nacional del Perú, el cual vengo ejerciendo desde el 8 de octubre del 2011", indica en la carta.

Sin hacer ningún tipo de mea culpa, Salazar considera "tendenciosos" los cuestionamientos que ha recibido en las últimas semanas y asegura que estos "han comenzado a afectar la propia institucionalidad de la Policía Nacional".

Además, culpó a expolicías y exministros de orquestar una campaña en su contra y les enrostró el no haber hecho nada por la institución cuando estuvieron al frente de la misma.

Lo que llama la atención es que Salazar agradece solo al presidente por la "confianza depositada" pero no menciona a Pedraza, su jefe inmediato, a quien le pide que haga llegar la carta al mandatario. Esto confirma que ambos no tenían una buena relación.

Sin tomar en cuenta los escándalos de Las Brujas de Cachiche, la fallida 'Operación Libertad' y el 'Jueves negro' de La Parada, Salazar se ufana de una supuesta buena gestión al frente de la PNP. "He comandado la institución con transparencia, honestidad, sirviendo con sacrificio, constancia, lealtad y valor, como lo hice desde adolescente al ingresar a sus filas", expresó.

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