Dijo que le haría bien 90 días de ‘descanso’, pero en el pleno se defendió con uñas y dientes. (USI)
Dijo que le haría bien 90 días de ‘descanso’, pero en el pleno se defendió con uñas y dientes. (USI)

El Pleno del Congreso aprobó, pasada la medianoche, el informe de la que recomendaba una suspensión de 90 días para el legislador , por presentar un con un canje de acciones de Backus.

El blindaje del oficialismo en el extenso debate no funcionó y, finalmente, la sanción contra el veterano dirigente de izquierda se aprobó por mayoría. Fueron 55 votos a favor, 31 en contra y cuatro abstenciones.

Tampoco tuvo éxito el pedido de reconsideración de esta votación que presentó la congresista Rosa Mavila, que se desestimó por 53 votos contra 29.

GANA PERÚ SE PARTIÓCuando parecía que Diez Canseco se iba a salvar de la suspensión, con el apoyo de la bancada de Gana Perú –a la que el sancionado congresista había renunciado tras despotricar del Gobierno con el que fue elegido–, el oficialismo se partió.

Mientras un sector (provincianos sobre todo) defendía al polémico legislador, el bloque más ligado al presidente Ollanta Humala cambió su voto a último minuto, indicó a Perú21 una fuente del propio nacionalismo.

Esto fue clave, sin contar que varios congresistas oficialistas abandonaron el hemiciclo antes de la votación. Se registraron 98 legisladores al momento que se votó la sanción.

SE VICTIMIZÓEl principal alegato de Javier Diez Canseco para rebatir la acusación, que repitieron sus defensores en el pleno, fue que no hubo conflicto de interés porque el proyecto de ley que presentó no se aprobó, e insistio en culpar a la derecha, al fujimorismo y al aprismo, así como a un sector de la prensa, de urdir una campaña en su contra.

El dirigente de izquierda hizo gala de su gran concimiento del mercado bursátil local, y dijo que en su proyecto primaba el bien común por encima del particular.

Es decir, Diez Canseco alegó que su propuesta legal para convertir acciones de inversión en acciones comunes buscaba beneficiar a varios millones de personas afiliadas a las AFP, entre las que se contaban a su exesposa y a su hija. Subrayó que quería que todos esos beneficiados reciban –según dijo– una "pensión digna".