Crecimiento. Inversión que asuma el sector privado en nuevos proyectos será clave. (USI)
Crecimiento. Inversión que asuma el sector privado en nuevos proyectos será clave. (USI)

Todo el Perú está de acuerdo de forma abrumadora, sin necesidad de referéndum, con que no se puede siquiera comenzar a soñar en ser un país desarrollado si continuamos con la tremenda fragilidad institucional existente y con un sistema judicial politizado y corrupto.

Las medidas anunciadas en el mensaje presidencial, para corregir estas carencias, anticipan más crecimiento de la estructura estatal, de la burocracia organizativa y procesal, pero no avizoran eficacia y eficiencia del aparato del Estado para combatirlas.

La creación de secretarías, comisiones y consejos, y el establecimiento de más normas y políticas solo harán más pesado el aparato estatal, más costoso y burocrático, presionando aún más el presupuesto fiscal por exceso de gasto ineficiente.

Aspiramos, desde el sector privado, a un Estado más ligero y eficiente, menos costoso y más expeditivo.

Esto solo será posible con mejores y menos funcionarios, con más eficiencia, con procesos más simples y transparentes, usando adecuadamente la tecnología y digitalizando al máximo la gestión.

Lamentablemente, el discurso no contempla nada frontal y estructurado en ese sentido.

Desde un punto de vista estrictamente económico, el mensaje deja ver detrás un modelo económico liderado básicamente por la inversión pública, junto a grupo empresarial vinculado a la gran minería. Más por necesidad que por convicción, esta alianza solo prosperará mientras los precios de los minerales lo permitan.

Asimismo, continúa como política de Estado el minimalismo empresarial, que sigue un modelo gastronómico, artesanal, no basado en un plan articulado y concertado de desarrollo empresarial del país, no liderado por la productividad y eficiencia, no basado en un gran movimiento del Estado y de la inversión privada para transformar y hacer grandes las empresas, sino, por el contrario, sigue en la línea mediocre de incentivar y otorgar prebendas a las pymes y mypes (micro, pequeñas y medianas empresas), en vez de propiciar el crecimiento, la eficiencia y la flexibilidad laboral y tecnológica en el ámbito industrial.

En resumen, un modelo que continuará generando empleo precario y que continuará estimulando y premiando la informalidad.

Estas Fiestas Patrias, al sector privado, formal y eficiente le toca, con independencia del Gobierno, renovar el compromiso y continuar haciendo el mejor esfuerzo por el Perú.