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Jaime Bayly: “No votaría por tercera vez por Keiko Fujimori”

“Martín Vizcarra no me parece un gran líder (...) Pero como presidente, lo está haciendo bastante mejor que PPK”, afirma el periodista y escritor.

Joaquín Rey
Joaquín Rey

Jaime Bayly visitó Lima para presentar su última obra, 'Yo soy una señora' (Alfaguara, 2019), en la Feria Internacional del Libro. Pero así como la literatura es parte esencial de su vida, también lo es la política nacional. Sobre estos temas, su posible retorno a la TV y más, conversamos con el recordado ‘Francotirador’.

¿Yo soy una señora es tu primer libro de cuentos?
Sí. 'No se lo digas a nadie', mi primera novela, salió en abril de 1994. Han pasado 25 años. Y sí, es mi primer libro de cuentos.

Hay un cuento en el que se habla desde la voz de un hombre y otro desde la voz de una mujer. ¿Te sientes la mitad del tiempo un señor y la otra mitad una señora?
Efectivamente. Yo soy bisexual. En un cuento soy Jimmy Barclays y estoy casado con Silvia y soy hijo de Dorita. En el otro soy Jimena Barclays, estoy casado con Silvio y soy hija de Dorita también.

Parece ser que no puedes escapar del tema familiar...
Es la fuente primordial de las historias más fascinantes que la vida misma me ha obsequiado. Yo no voy a buscarlas, vienen a mí. Los grandes personajes literarios de mi vida han estado en mi familia, todos. Yo soy como esos pintores que siempre están retratando a sus mujeres, a sus hijas, a sí mismos. Yo estoy siempre haciéndome un autorretrato.

¿Nunca te has arrepentido de haber revelado algo que te ha costado luego una enemistad familiar?
Cuando yo escribí 'No se lo digas a nadie', todo el mundo estaba en contra de mí. Toda mi familia, toda, me rogaba que no publicara la novela. Fue un dolor muy grande.

Está también Dorita. Que es tu madre.
Sí, mi madre.

Y contribuye contigo económicamente, por lo menos en la ficción.
Oh, tanto, tanto. En la ficción y en la vida misma.

El tema del dinero también es un tema que aparece mucho en tus obras. ¿A ti te genera preocupación? Porque es un tema recurrente, en tus columnas también.
No, no. Preocupación no, a mí me genera obsesión.

¿Y por qué?
​Yo amo el dinero.

Pero ¿sientes que te falta?
​Siempre me falta, siempre. Me falta pero trabajo y hago mi mejor esfuerzo y soy una señora laboriosa, afanosa. Entonces estoy siempre multiplicándome para ganar más dinero. ¿Por qué quiero ganar dinero? Bueno, de niño me engañaron, Joaquín. A mí me hicieron creer, y esto te lo hacen creer los curas generalmente, que el dinero es malo. Te hacen creer que la gente mala es la gente egoísta, que la gente mala es la que quiere ser rica, obscenamente rica. Y que la gente mala es la que no cree en Dios y fíjate que al final uno se va dando cuenta que hay ateos que son buenísima gente y también uno se va dando cuenta de que hay un montón de gente rica que es buenísima genta. Y es que sí, yo le doy muchísima importancia al dinero y trato de ganarlo honradamente y trato de gastarlo no tan honradamente.

¿Hay un límite, o debiera haberlo, cuando tú exploras la intimidad de tu familia y revelas cosas que quizás tus hermanos, tu madre preferirían no ver en los libros?
Es un gran tema. Es un gran conflicto moral. El conflicto moral que hay entre el creador artístico y su familia, pero también sus amantes, sus esposas, sus novios. Entonces el conflicto es por una parte el creador tiene que pintar un cuadro o hacer una película o hacer una novela volcando los temas que más le obsesionan y generalmente esos temas vienen de su intimidad sentimental: la familia, los amores, los desamores. Pero está la otra parte, está la familia, están unas novias, unos novios que dicen un momento, tú no tienes derecho de venir así a saquear, a asaltar lo que has vivido conmigo. Te pertenece a ti pero también a mí y estas siendo un vampiro, te estas apropiando indebidamente de la intimidad. Y es un conflicto moral que no se resuelve con facilidad. Al final del día mi defensa precaria es si no te gusta lo que yo escribo, casi mejor que no lo leas, pero no me puedes pedir que no lo escriba. Me estas censurando, me estás amordazando. ¿Podrías decirle a Picasso no pintes a tus mujeres? Sus mujeres se enojaban con él.

Y las pintaba feas.
Por eso, hacía unos retratos grotescos. Sus mujeres no se sentían halagadas, se sentían humilladas. Le decían a Picasso tu no me puedes pintar, no puedes pintar a tus hijas, estás usando a tus hijas. ¿Quién tenía razón? A la larga prevalece el arte, es decir, el pudor no puede derrotar al arte. El silencio, la censura no pueden derrotar a la expresión artística. Si prevalecen el pudor y la censura desaparece el arte.

¿Y nunca te has arrepentido de haber revelado algo que te ha costado luego una enemistad familiar?
Ha sido difícil. Cuando yo escribí 'No se lo digas a nadie' todo el mundo estaba en contra de mí. No fue fácil publicar esa novela. Eran otros tiempos Joaquín. Toda mi familia, toda, mi familia biológica y la familia de mi entonces esposa, Sandra, pedían y me rogaban que no publicara la novela. Fue muy difícil publicar esa novela. Fue un dolor muy grande.

Fue un acto de valentía también.
Yo te diría que fue un acto casi suicida. Autodestructivo. Yo dije estoy dispuesto a perderlo todo, a que no me den más un trabajo en televisión, a ser un apestado, a ser un exiliado, pero tengo que publicarla, soy un escritor. Si me pregunté más de una vez si estaba bien lo que estaba haciendo, me lo cuestionaba moralmente. Me preguntaba pero claro, para mi escribir es muy importante, pero hay mucha gente sufriendo a mi alrededor. Yo estoy haciendo sufrir a esa gente. Entonces ¿a quién me debo? Al lector que presumible e imaginariamente va a gozar, y eso está por verse, o a mi familia que estoy viendo sufrir. Es todo un tema.

¿Crees que es una decisión moral publicar?
Sí, creo que el artista se tiene que expresar. Y creo que no lo pueden censurar en nombre del honor porque es una cosa muy difusa. Te dicen: “Pero mi reputación”. Y tú le dices: “¿De veras tendrás reputación o es algo que te estás inventando?”, y al final sale el libro y nadie se muere.

Otro tema es la relación con tu padre. Que era un hombre violento y no tuviste una (buena) relación con él. Y dado que has presentado tu libro en la Feria Internacional del Libro de Lima que rinde homenaje a Mario Vargas Llosa, es inevitable hallar una coincidencia porque él tuvo un padre violento con él. Que no lo comprendía. Y pareciera ser que en ambos casos ha sido también una suerte de motor para inclinarse por la vida literaria.
​Celebro la pregunta. Es una observación muy aguda. Vargas Llosa tuvo la suerte de que le dijeran “tu papá está muerto”. Porque al menos los primeros 8 años de su vida que creo que forjan una identidad, no sufrió los maltratos de su padre. Vino a sufrir los abusos después o ver los abusos que su padre infligía sobre su madre. Dorita. Dicho sea de paso.

¿No es gratuita la coincidencia...?
Mi madre se llama Doris Mary. Pero yo le digo Dorita. Y en mis ficciones se llama Dorita. Me gusta más que Doris. A ella le pusieron Doris Mary por Doris Day. Pero volviendo a tu pregunta. La respuesta corta sería, Vargas Llosa es escritor por culpa de su padre o debido a su padre. Es un escritor parricida. Por culpa de su padre, Vargas Llosa terminó en el Leoncio Prado. De ahí salió ‘La ciudad y los perros’. Por culpa de su padre, o gracias a su padre, escribió ‘Conversación en la Catedral’. El padre de ‘Zavalita’ claramente es el padre de Vargas Llosa. Y yo también soy un parricida y yo también soy un escritor porque sentí que mi padre me odiaba. Eso deja una herida muy profunda. No te recuperas nunca.

¿No te has recuperado?
No… Claro que no. Es un dolor muy grande para ambos. No solo para mí porque yo era el hijo que él deploraba, que él no quería tener. Me detestaba naturalmente. Era una cosa química. ¿Me explico? Y él era el padre que yo veía con pavor. Cuando mi padre llegaba a la casa, yo huía de él, me escondía para que no me viera. Entonces, estoy bien convencido de que si hubiera tenido un papá como yo soy ahora como papá, así liberal, relajado, marihuanero, yo no hubiera sido escritor. No hubiera sido escritor. Yo sería el presidente del Consejo de Ministros de Martín Vizcarra.

Y en el caso de Vargas Llosa, su madre era una suerte de mártir porque a pesar de ser maltratada volvía constantemente con el padre de Mario. ¿En el caso de tu madre era algo así?
Evidentemente sí. Ambas fueron madres subordinadas, sumisas, obedientes, absolutamente devotas del esposo sádico. Eran otros tiempos. Cómo ha cambiado el mundo por suerte. Mi madre tuvo 11 embarazos. Once. A uno lo perdió. Dio a luz a diez bebés. Mi madre era la mujer que siempre estaba embarazada. Ella daba a luz y a los 10 meses estaba embarazada. Y yo la veía sufrir. Yo la veía llorar. Yo rezaba con ella en latín, un rosario, cada tarde. Entonces yo soy mi madre. Todo lo que yo soy para bien, para mal, es por mi madre. Yo soy ella.

¿Alguna vez tuviste un sentimiento positivo por tu padre? ¿Cuándo él murió qué sentiste?
Un alivio. Un descanso. Como si me hubieran quitado un peso de encima. No alcancé a llorar. Me despedí de él. Fui a la Clínica Americana. Tenía cáncer. Mi mamá me rogaba que fuera a despedirme de él. Más por mí que por él. Decía “tienes que hacerlo”. Lo hice. Le di un beso en la frente y le dije que sentía mucho todo lo que había ocurrido y que había sido tremendo para ambos. Y que esto que iba a ocurrir era una liberación para ambos. Pero fue muy triste por supuesto. Muy triste.

Volviendo al tema de Vargas Llosa, Tú te distanciaste de él a raíz de la campaña de Ollanta Humala. ¿Cómo está la relación con él ahora?
No lo he visto desde entonces, aunque lo sigo queriendo y admirando mucho. He sido un parricida porque él era mi padre literario. Y fui a pelearme tontamente con él. Me arrepiento tanto porque es una estupidez que dos escritores se peleen por razones políticas. La política no debería importar tanto para que una amistad entre dos escritores se estropee. Él apoyaba a Humala y yo no podía apoyarlo. Yo apoyaba a Keiko.

¿Quién crees que tuvo la razón?
Él tuvo mucha razón porque sostenía que si ganaba Humala, no iba a destruir la democracia. No iba a hacer un experimento chavista. Vargas Llosa y su hijo Álvaro sostenían ello y tuvieron razón. Y, además, influyeron mucho en que Humala iba a hacer un gobierno de izquierda a la chilena. Y mal que mal, así fue. Humala no destruyó la democracia peruana. No hizo un gobierno chavista. En ese sentido, ellos tenían razón. Yo estaba equivocado.

En 2011, también jugaste con la idea de candidatear. ¿Fue algo serio o algo en el límite de la broma?
Conmigo nada es totalmente en serio. Siempre trato de preservar una mirada risueña. Sobre todo cuando me miro a mí mismo porque sé lo defectuoso que soy. Yo no me creo ser el ejemplo de líder. Y si no me lo creo, es difícil que salga a la plaza a decirlo.

Has apoyado a algunas personas que hoy están muy cuestionadas, por ejemplo, Susana Villarán, que muchos dicen que tú la hiciste alcaldesa. En la última elección, apoyaste a Keiko Fujimori. Ambas están en la cárcel. ¿Te arrepientes de haberlas apoyado?
No, porque eran distintas circunstancias. Yo no hice alcaldesa a Susana Villarán. Es más, si yo tuviese ese poder, hubiera hecho presidenta a Lourdes Flores en 2001 cuando la apoyé. Me peleé con los Vargas Llosa, entre muchos otros, por apoyar a Lourdes y denunciar que Toledo era un canalla que no merecía ser presidente. Si yo tuviera el poder para persuadir a la mayoría de peruanos de votar como yo, Lourdes hubiera sido presidenta en 2001 y 2006.

Insisto. ¿Te arrepientes de haberlas apoyado?
No me arrepiento de haber apoyado a Susana porque en el momento no sabía las cosas que pasaron, que había esos tráficos promiscuos de dinero brasileño. No me arrepiento de haberla apoyado y ahora que está en la cárcel, menos porque yo no voy a hacer leña del árbol caído. No me voy a alegrar de que esté en la cárcel. Me entristece que esté en la cárcel. Y le mando un gran abrazo. Y le mando otro abrazo a Keiko. Pero por Keiko no votaría una tercera vez.

¿Te ha desilusionado lo que ha pasado en los últimos tres años con el fujimorismo en el país?
Mucho, y creo que al Perú le conviene que el fujimorismo termine siendo como en su día fue el odriismo. La hija de Odría quiso hacer carrera política. Manuel Odría fue un dictador más o menos popular. Hizo obra, como uno puede decir que Alberto Fujimori hizo obra. Pero si el Perú quiere ser un país moderno, no puede ser que el partido político más importante sea el fujimorismo. Esto no es serio. Esto sería como que en España el partido político más importante sea el partido franquista español, o que en Italia lo sea el partido mussoliniano. No. El Perú tiene que salir ya del fujimorismo.

¿Crees que la caída y posterior arresto de PPK fue justo? ¿Ameritaba que dejara la presidencia?
Sí, totalmente. Cuando fue ministro de Economía de Alejandro Toledo, para mí no solo es un tema conflicto de intereses. No solo es un problema ético. Para mí eso configura un delito. O que casi lo bordea. Las consultorías que hizo Kuczynski eran, para mí, sobornos elegantísimos. En vez de que recibiera la plata en maletines como los Humala, a él se la ponían en Miami. Tuvo el honor de renunciar.

Has dicho que sientes lástima por Susana y Keiko que están en prisión, dirías lo mismo por PPK. Él está con arresto domiciliario que es una condición distinta pero finalmente no está en libertad.
Siento menos lástima por él. Siento más lástima por Susana y por Keiko. Keiko no llegó a ganar no llegó a ser presidenta. Difícilmente será presidenta. No digo que sea inocente. Creo que Odebrecht entregó dinero a su campaña. Estoy convencido de que Yoshiyama y la gente cercana a ella recibieron esos dineros indebidos. Pero en el caso de PPK no está en la cárcel. Está en su casa. Y si su vida pública terminó así fue porque abusó del poder. Y él es una persona muy ilustrada Ha vivido como tú, no pocos años en los EE.UU. Por lo tanto, él tenía que saber muy bien cuando era ministro de economía de Toledo. Lo que ocurre es cuando era ministro, él era presidente porque Toledo estaba durmiendo la resaca.

Dijiste alguna vez que el gobierno de Alejandro Toledo no era tan malo, no gracias a Toledo sino a pesar de Toledo y más bien gracias a PPK. ¿Crees que jugó un rol importante en ese gobierno?
Absolutamente sí. Yo creo que el presidente era él, no Toledo. El hombre que tomaba las decisiones importantes y que estaba lúcido a las 8 de la mañana era PPK, no Toledo. Pero claro, el problema de entrar a servir en el gobierno de un canalla, yo recuerdo cuando ganó Toledo. A mí me tiraron los huevos, a mí me tiraron la pintura amarilla por decir “es un canalla” porque está negando a su hija. El canalla que niega a su hija cuando sea presidente va a hacer un gobierno encanallado con toda seguridad.

Y tuviste la razón...
Lamentablemente. Pero claro, ahí aparecieron señorones como PPK, como Bobby (Roberto) Dañino. Que venían a servir al gobierno de un canalla. Y uno les preguntaba “¿no te da un poquito de pudor, no te remuerde un poquito la conciencia?” O sea, si Toledo hubiera embarazado a tu hija, y no hubiera reconocido a tu nieta, ¿tú serías ministro de él? No sería ministro de él. Lo vería como un crápula. Entonces, estos eran grandes señorones que servían alegremente en el gobierno de un canalla. ¿Y así terminaron, no?

Otro suceso que ha marcado los últimos años ha sido el suicidio de Alan García. ¿Cómo tomaste su suicidio?
Me impresionó profundamente. No tenían que terminar así las cosas. Yo, en sus zapatos, no hubiera hecho eso.

Hay gente que afirma que fue un acto de valentía contra una justicia que cometía excesos. Y hay quienes lo ven como un acto de cobardía, escapar de la justicia. ¿Tú qué dirías?
Yo respeto profundamente la voluntad del suicida. No creo que un suicida sea un cobarde. Pienso que casi todo suicida es una persona desesperada. Y en medio de esa agonía, de esa angustia, tiene una última reserva de coraje. A mí me parece que para pegarse un tiro en la sien, no puede ser un cobarde. Es un acto de valor desesperado. Creo que si tú quieres defender tu inocencia, si estás seguro de que eres inocente, tienes que ir a la cárcel y dar la batalla en defensa de la verdad.

¿Crees que en Perú tenemos una justicia que comete excesos? Hay quienes dicen que está politizada por el Ejecutivo.
Yo creo que la justicia ha mejorado muchísimo. No creo que sea perfecta o virtuosa, pero creo que la justicia es independiente, que no está subordinada al jefe de Estado. Se ha hecho un esfuerzo muy grande por hacer justicia. Quizá se han cometido algunos excesos, pero son más los excesos que han cometido quienes violan las leyes.

¿Qué te parece el liderazgo del presidente Martín Vizcarra?
Es evidente que no es un gran líder.

Tiene una aprobación históricamente alta...
Sí, porque no lo está haciendo mal. Si Vizcarra hubiera sido candidato presidencial, yo creo que no hubiera ganado. Pero como presidente, me parece bastante mejor que PPK. Creo que ha sido un cambio positivo. Es un hombre bien intencionado. Hechas las sumas y las restas, el balance es positivo.

¿Estás de acuerdo con esta propuesta de adelantar las elecciones a 2020?
Sí, me parece una muy buena idea.

Hay gente que cree que esto va a generar aún más desaceleración económica. Y que va agravar la crisis en los próximos meses.
No lo veo así. Yo creo que él ha conjurado sabiamente un grave peligro y era la tentación autoritaria de cerrar el Congreso. Había mucha gente, hay todavía, que le pedía cerrar el Congreso. Creo que eso hubiera sido un error muy grande y él no lo ha cometido. Precisamente, para no cerrar el Congreso nos propone una salida institucional que a mí me parece razonable para salvar este entrampamiento ambas partes se van a su casa un año antes. Con lo cual, me parece que los peruanos en el segundo semestre de este año que ya entramos pueden ir ya pensando quién será el próximo presidente o quiénes serán los próximos congresistas.

Pero, ¿por qué esperar que haya un mejor Congreso y un mejor presidente si básicamente vamos a elegir con las mismas reglas y los mismos actores?
Yo no creo que vaya a ser un Congreso necesariamente mejor. Puede incluso que resulte peor. Siempre puede haber uno peor. La historia de los últimos 20 años lo demuestra. Yo creo que el gran error era cerrar el Congreso.

¿A quién crees que vas a apoyar en esta elección?
Veo con simpatía a Julio Guzmán. Tengo que escucharlo. No conozco bien sus ideas, pero me parece un hombre joven, inteligente, carismático. Me dio pena que lo retirasen en la carrera anterior. Fue injusto. Luego, espero que la izquierda elija a un candidato democrático. No sé si será Verónika Mendoza o Marco Arana, pero para mí, una vez que elijan a su candidato, la prueba ácida es si Maduro es un dictador. Si dicen que no, entonces no podré considerar tan siquiera votar por ellos.

¿Y algún heredero del fujimorismo?
Si la segunda vuelta es entre Keiko y Antauro Humala, yo votaría por Keiko. Si la segunda vuelta es entre Kenji y el padre Arana, y Arana dice que Maduro no es un dictador y que admira a Maduro, a lo mejor termino votando por Kenji. El Perú es un país muy loco, nunca digas nunca. Yo preferiría no votar de nuevo por Keiko ni por Kenji. A Kenji lo veo como un crío, es un pichoncito.

Hay gente que valora que él haya sido leal con su padre, mientras que Keiko cuando tuvo la posibilidad no hizo mucho por sacarlo de prisión.
Yo no lo veo así. Yo creo que los dos, a su manera, se han metido en política principalmente para rescatar el apellido, para limpiar el legado. El tema es que Kenji no tiene el equipamiento para ser ministro, para ser alcalde. Que comience siendo concejal. En el Perú, los políticos tienen que hacer carrera profesional. No puede ser que un aventuro, un improvisado pueda decir yo quiero ser presidente porque he sido un buen arquero de fútbol. No por favor.

¿Y Alfredo Barnechea?
Es mi amigo de toda la vida. Pero después de lo que hizo en el sepelio de García, sentí una profunda decepción y no me veo votando por él. Creo que Alfredo no se ha modernizado en la misma dirección en la que ha progresado el Perú.

¿No se podría decir lo mismo de una posible candidatura tuya?
No, yo soy bastante más populachero. Bastante más acholado. Yo puedo hablar con Tongo en televisión una hora. No creo que Alfredo pueda hacerlo tres minutos. Yo tengo una debilidad por la cultura popular. Si me encuentro a Susy Díaz en el aeropuerto, voy y la abrazo. La quiero, ella me hace reír. Yo no soy un señorito. Yo soy una señora con hondas raíces populares.

Hay estos movimientos que están surgiendo en Perú, como Con Mis Hijos No Te Metas, que parece que no estaban, o no tenían voz, por lo menos. ¿Crees que puedan ser una facción política importante?
Sí, absolutamente. Y me preocupa porque es una derecha autoritaria. Veo un gran peligro de que el Perú vaya en la dirección de Jair Bolsonaro. Si surge un caudillo derechista, militarista, homofóbico, autoritario, hay un gran peligro.

¿Es un gran riesgo para 2020 o 2021?
Es un riesgo. Yo diría que es una corriente de opinión creciente y poderosa que me preocupa. Y contra la cual estaré (en contra) resueltamente.

Una de las señoras de tu libro manifiesta que en sus encuentros amorosos los hombres de izquierda siempre la han decepcionado.
Malos amantes.

Malos amantes, mientras que los de derecha son fogosos. ¿Ha sido tu experiencia?
Absolutamente. Los izquierdistas son malos amantes porque hablan mucho. Hablan, hablan, hablan. Son talkers. Charlatanes. No rinden. A la hora de la verdad. No rinden, muchas palabras. Sí, la señora esa que es muy promiscua dice que el verdadero Museo de la memoria del Perú es su vagina porque ella los ha probado a todos. Y dice que los derechistas religiosos son los mejores porque son fogosos.

De repente porque tienen los impulsos reprimidos…
Son reprimidos. Entonces, no son de hablar tanto pero a la hora de la verdad, de sacarse la ropa son mucho más bestiales, más salvajes. Porque además sienten que están haciendo algo malo. Los abruma la culpa. Pero culposamente se entregan al demonio.

La tentación de lo prohibido…
Sienten en el acto que están haciendo aquello que no deberían estar haciéndolo. Además ella se jacta de meterles el dedito. Ella dice que es como darles un golpe de estado que les encanta.

¿Vas a volver a la TV para esta próxima elección?
Me encantaría volver al mismo Canal 2. Con el mismo programa 'El francotirador'. Creo que lo voy a hacer. Me obligará a venir todos los fines de semana. Silvia, mi esposa, no ve eso con mucha simpatía, pero sí me gustaría, y hablar con los principales candidatos.

Datos: 
Jaime Bayly Letts (54 años)es periodista desde 1980. En el diario La Prensa fue reportero policial, cronista deportivo y columnista.

- Entre sus programas de TV más conocidos están 'Qué hay de nuevo', 'El francotirador'.

- Ha publicado 'No se lo digas a nadie', 'La noche es virgen' y 'Pecho Frío', entre otros. Es columnista de Perú21.

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