Foto: César Fajardo
Foto: César Fajardo

Patricia Kadenapkadena@peru21.com

Hernando de Soto es menos optimista que muchos otros analistas respecto de la capacidad que tendrá el Perú para afrontar la crisis de Europa. Él piensa que, esta vez, el impacto va a doler más que en 2008.

Usted ha dicho que está sorprendido por el camino que ha tomado el presidente Humala. ¿Qué es lo que ha hecho bien?Lo que ha sido, para mí, una grata noticia es su flexibilidad, porque yo creo que un político tiene que adaptarse al sentir del pueblo, y creo que él captó que, al momento de asumir el poder, la gente quería cambio, pero no tanto como para que destroce una nueva forma de acumular riqueza que nos viene acompañando durante unos veinte años.

¿Cree usted que los conflictos sociales pueden ser, para el presidente Humala, más desestabilizadores que la crisis internacional?Creo que los conflictos sociales y la crisis internacional son dos caras de la misma moneda. En primer lugar, la inversión fuerte que llega al Perú, a diferencia de lo que creen muchas personas que han hecho buen dinero durante todo este tiempo, no se debe solamente a ellos sino, esencialmente, a que hay un mercado que cada vez se malogra más en el norte, y ese dinero está llegando al Perú. Pero la crisis va a hacer que haya menos demanda en el mediano o corto plazo, y eso va a afectar la salud económica del Perú. Y la opinión pública, en lugar de identificar una crisis compleja de afuera, va a identificar a quien está en el sillón presidencial en el momento en que sienta el dolor.

¿Esta crisis se sentirá más fuerte que la de 2008?Para mí, la crisis de ahora comenzó en el 2008. El hecho de que nosotros no la hayamos sentido es porque es una crisis importada que, cuando los países del norte han tratado de aguantarla emitiendo enormes cantidades de dinero inorgánico para que no se note la escasez, dio la sensación de que aquí no pasó nada, pero, como en ese momento no se pagaron las consecuencias, esta vez la crisis nos va a doler peor.

Usted ha dicho que todo esto tiene un lado positivo. ¿Cuál es?Que es una gran oportunidad para que el presidente sea un presidente histórico. Para eso, en lo que se refiere a los conflictos sociales, tiene que ver a qué causa en verdad responden. Si él logra diagnosticar de dónde viene el mal y de qué manera logra crear un clima de confianza en el país, será una gran oportunidad de darle una segunda ola de reformas al Perú, que integre a más gente.

¿Y usted cree que el Gobierno está tomando las medidas necesarias para afrontar esa situación?Ah, yo creo que, en el campo de Economía y Finanzas, las que se ocupan de los asuntos financieros, tesoro, hacienda, estoy seguro de que han hecho todo lo necesario; pero la verdadera protección consiste en mantener el mercado interno fuerte y deshacerse de tantas barreras a la actividad económica, de tal manera que se responda a la crisis liberando energías dentro del país. En ese sentido, yo no veo la cantidad de reformas que son necesarias para que todos los peruanos comiencen a producir como deberían producir. Eso todavía no lo veo.

En el caso de Conga, hay un estado de emergencia, hay algunas autoridades que solo piden que la mina se vaya. ¿Qué hacer ahí?Cuando hay posiciones extremas, hay que averiguar qué está pasando verdaderamente vía la participación de todos los interesados (…) El problema es que los actores que se están manifestando son los gobiernos regionales, los frentes de defensa, las mineras, el Estado peruano y, entonces, ¿qué se está produciendo? La etapa prerrevolución industrial, que significa que cuando entra el capital acumulado y se establece en una zona preindustrial, se dispersa el poder, ya no hay quién verdaderamente gobierne. Y la prueba de eso es que se arman mesas de negociación. Mire, en donde hay régimen de derecho, el Estado no arma mesas de negociación, porque sabe que el derecho responde a las voces y a la realidad de todo el mundo, públicos y privados, y sencillamente se implementa la ley.

¿Las mesas de negociación son un síntoma de la ineficacia del Estado de derecho?Creo que no lo hubiera podido decir mejor. El Estado de derecho en el Perú es un Estado que no sabe escuchar a su propia gente.

¿La Ley de Consulta Previa no es un mecanismo para lograr esa comunicación?Es uno de ellos. El otro era, por ejemplo, la ley y los estatutos que tenía una organización como Cofopri, que el propio Estado peruano y los políticos han destruido; la Defensoría del Pueblo, hay muchos mecanismos. Si el presidente pudiera tener una respuesta de qué cosa es lo que quieren los cajamarquinos, yo creo que llegaría a la conclusión de que quieren la prosperidad.

Por el discurso del presidente, da la impresión de que él cree que el problema es el agua…Yo replantearía eso. No es que el presidente cree que es el agua; le han dicho que el problema es el agua.

Si no es el agua, ¿cuál es?El problema no es el agua, el problema es quién es dueño de la tierra para entonces controlar el agua, la contaminación, el dinero, el crédito; eso se llama derechos de propiedad. ¿Y quién crea el derecho? El Estado. Por lo tanto, no solamente es un problema del presidente, sino también de la oposición, porque la oposición que está en el Congreso también puede decirle lo que hay que hacer. Yo creo que es demasiado fácil culpar solamente al presidente.

¿La salida al problema Conga será el triunfo o el Waterloo del presidente Humala?Podría ser un Waterloo o podría ser una gran victoria; pero también podría ser que, sencillamente, esto se resuelve con intrigas, con represión, y perdimos la gran oportunidad de llegar al fondo del tema. Si esto ocurre, el problema va a volver a aparecer en otros lugares.

El presidente habla mucho de inclusión social y hace mucha referencia a Pensión 65, Beca 18, Cuna Más… ¿Eso es inclusión social?No. Hay que aclarar esto para acabar con la palabra social porque, desde el momento en que dice social, quiere decir que si yo le doy el sencillo de mi bolsillo, estoy siendo social. ¿Por qué no hablamos solo de inclusión? ¿En qué? En la prosperidad. ¿Qué es la prosperidad peruana? Es la economía de mercado. La gente quiere ser incluida en la economía de mercado. Todo el resto es paliativo, es caridad.

¿Este gobierno ha dado alguna medida orientada hacia esa inclusión?Es posible que haya una u otra; en todo caso, es insuficiente. Pero sí he notado que un presidente que vino con una orientación no pro economía de mercado ha sido suficientemente flexible para adaptarse a la realidad que encontró cuando llegó a Palacio de Gobierno. Ese lado pragmático es una buena señal para mí (…) La otra cosa es que hay una oposición cuyo deber es hacer oposición para ver las cosas que no ve el presidente. Yo tengo mucha fe en qué va a decir Keiko, porque yo creo que ella también tiene que decir por dónde es el camino.

Pero no lo está haciendo…Lo que yo estoy diciendo es que recién el problema comienza a ser aparente. Por eso no estoy condenando a nadie.

Lo que dice es que el Gobierno necesita una oposición…No, ya tiene una oposición. Lo que necesita es una oposición que lo rete. Eso es lo que se llama equilibrio de poderes. Los que hemos votado por la oposición, que fue mi caso, también hemos votado por una oposición para que oriente. Este es el momento para que la oposición se haga notar.

Usted ha asesorado a muchos presidentes y gobiernos extranjeros. ¿Siente que no es profeta en su tierra?Profeta sí soy en mi tierra; lo que no soy es un ejecutador de soluciones. El profeta dice cosas, no hace cosas; nosotros hacemos cosas, pero afuera.

Pero no lo busca el Gobierno.Ah, pero el Gobierno no quiere profetas, el Gobierno quiere que haga cosas. Ese es un problema porque quien hace cosas tiene un rol protagónico, y yo no quiero tener un rol protagónico porque, cuando pasa eso, los políticos se ponen muy celosos.

TENGA EN CUENTA

- De Soto afirma que, si se hace algo en Conga, es posible que el 70% de las respuestas se puedan utilizar en otras partes del país.

- Enfatiza que no se debe decir que el problema en los conflictos es el agua, sino que el Perú necesita convertirse en un país de propietarios.

FRASES

- "Todo lo que se necesita para que en el país dialoguemos no está en su sitio. No estamos recogiendo las voces de los ciudadanos. Solo estamos recogiendo las voces de los que se han organizado políticamente".

- "Si estamos armando mesas de negociación, no con los chilenos, sino con los cajamarquinos, es una forma de admitir que en el fondo existen dos Estados de derecho".

- "Cuando había dos posibilidades de gobierno, se las presenté (mis propuestas) a Keiko. En lo que se refiere a Ollanta, hubo una oportunidad de que esto ocurriera, pero no fue aceptada".