Crímenes sin castigo. Abusos de rondas campesinas incurren en violación de los derechos fundamentales de las personas, explican los expertos. Ciudadanos de diferentes regiones han denunciado excesos similares con anterioridad, pero el desenfreno continúa. FOTO: JORGE CERDAN, 30 DE JUNIO, 2021
Crímenes sin castigo. Abusos de rondas campesinas incurren en violación de los derechos fundamentales de las personas, explican los expertos. Ciudadanos de diferentes regiones han denunciado excesos similares con anterioridad, pero el desenfreno continúa. FOTO: JORGE CERDAN, 30 DE JUNIO, 2021

Era febrero del 2021 cuando con una binza –látigo hecho de cuero de toro– azotaron a doña Isalbina Tantalián Caruajulca, una anciana de 80 años que fue señalada de “bruja” ante las de Chumuch, ubicado en la provincia cajamarquina de . Isalbina fue sometida a múltiples abusos: impedida de dormir, encerrada en un cuarto donde recibía baldazos de agua fría, lanzada al río a manera de tortura y amenazada de ser quemada viva.

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“Al final he tenido que mentirles (a los ronderos) para que dejen de pegarme, les dije que tengo unas calaveras en mi casa, pero como no era verdad, cuando hemos ido a mi domicilio no han encontrado nada. Después me amenazaron de muerte si es que contaba todo lo que me han hecho”, indicó la anciana a un medio local.

La verdadera historia era otra. La nuera y el hermano de Isalbina decidieron vengarse de ella. Como no recibieron de herencia unos terrenos que le pertenecían a la afectada, fueron a los ronderos con la mentira de la “brujería” y en ese momento comenzó su tortura.

Como este hay otros casos denunciados a lo largo de los años. Dos en particular han sido resaltados recientemente: el secuestro de periodistas de América TV y los excesivos castigos físicos a 7 mujeres durante 10 días seguidos al ser señaladas como “hechiceras”.

Estos comportamientos son una muestra del empoderamiento del que hoy gozan las rondas campesinas ya que el presidente Pedro Castillo, su más visible representante, no los condena y se hace de la vista gorda.

Influencia del Gobierno

Ricardo Valdés, exviceministro del Interior, manifestó a Perú21 que el Gobierno de Castillo ha asignado a los ronderos roles que no les correspondían.

En algunas ocasiones fungieron de seguridad de Estado, se propuso la compensación por sus labores y fueron ubicados al mismo nivel de la Policía Nacional y hasta de las Fuerzas Armadas por el premier Aníbal Torres.

“Ha habido un mal manejo del Gobierno, las expectativas creadas y su rol que fue tergiversado por Pedro Castillo y Guido Bellido”, agregó Valdés.

El constitucionalista Aníbal Quiroga compartió esa postura y dijo a este diario que el Gobierno empodera “a fuerzas rencorosas y fórmulas antiguas de justicia por mano propia”, en lugar de hacer dotar de recursos a jueces y fiscales.

Se violan los derechos

“Las rondas campesinas son organizaciones construidas constitucionalmente y su marco de acción tiene tres restricciones: la primera es su restricción territorial, la segunda es la no violación de los derechos fundamentales de las personas y la tercera es ser un complemento de las fuerzas policiales”, explicó Ricardo Valdés.

Añadió que por esas razones los ronderos no estarían respetando los derechos básicos y de haber cometido algún delito tendrían que “ser trasladados a las fuerzas policiales”.

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Destacó que esta creencia de los ronderos en brujerías y hechizos viene de la cultura a la que pertenecen al sentirse amenazados, pero que es considerado bastante primitivo.

Quiroga, en tanto, comentó que la justicia de los ronderos “es autotutelar”. “Es decir, buscan la justicia por mano propia; se considera una involución e implica un retroceso en el desarrollo de la sociedad”, alegó el abogado.

Si bien la Ley de Rondas Campesinas (Ley 27908) cautela las costumbres de sus miembros, el reglamento de la norma dice claramente que se respetará sus costumbres “siempre que no violen los derechos fundamentales de la persona”.

Años de abusos

Los azotes y torturas por parte de los ronderos, en un inicio, eran utilizados para castigar a aquellos que dañaban a la comunidad, como ladrones y estafadores. Sin embargo, con el paso de los años, la situación cambió y se dejó de distinguir entre buenos y malos.

En un caso expuesto por los medios en 2013, se llegó a cobrar la vida de ancianas al abusar del castigo de los ronderos por hacerlas confesar que eran “hechiceras”.

Quitar celulares y dinero a hombres que no habían participado en el delito es otra de las modalidades: “Solo por defender a mi esposa (...) son unos abusivos, han atacado a gente inocente”, confesó una víctima de los ronderos en 2016.

Hace cuatro días, una ciudadana venezolana fue azotada por un grupo de ronderos al salir de una fiesta y terminó en emergencias por los daños. Ella fue confundida por una ladrona y el ataque sufrido fue en presencia de 10 serenazgos que no actuaron en su defensa. ¿El Gobierno seguirá avalando la impunidad?

Tenga en cuenta

  • -El exdirector de la Policía Eduardo Pérez Rocha informó que las rondas campesinas tienen grandes cantidades de juicios por lesiones y hasta por muertes al haberse excedido en sus modos de castigar.
  • -El premier Aníbal Torres propuso hace dos meses que al cambiar la Constitución se optaría por colocar rondas urbanas para combatir la delincuencia. Torres indicó que en las zonas donde hay ronderos no hay delincuencia.

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Eduardo Salhuana

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