Fue un discurso a la medida que requiere acciones con rapidez. Fotos: Congreso de la República
Fue un discurso a la medida que requiere acciones con rapidez. Fotos: Congreso de la República

El mensaje del nuevo , se caracterizó por estar dirigido claramente a un objetivo: conseguir la confianza del .

Seis analistas y representantes del sector privado destacan la efectividad del mensaje de Martos, así como la priorización de la contención de la , pero también muestran cierto escepticismo de lo que realmente se pueda hacer.

Gonzalo Zegarra: El plan fue hecho para la audiencia

El discurso del premier Walter Martos me pareció más político pero en ningún caso sustancialmente mejor que el de Cateriano,en el sentido de que fue hecho a la medida del auditorio para obtener el voto de confianza del Congreso.

Sobre si el plan denota una mejor estrategia sobre los problemas que tenemos en el país, no me parece. Es indiscutible que tenemos tres problemas: sanitario, recesión y elecciones. Eso lo tenía clarísimo Cateriano. Esos son justo los problemas que continúan presentes.

Al final, no se ha cambiado el contenido del plan de gobierno. Puede haber cambiado el énfasis, incluso las palabras o los guiños, porque hay alusiones a género y economía circular, pero eso no va a reactivar al Perú. Es un giro populista, para el Congreso y las redes sociales, donde hay un eco progresista que está súper empoderado.

Carlos Parodi: Priorización de lo urgente

Un discurso basado en lo urgente: la lucha contra los contagios y la reactivación económica y social. La condición básica para reactivar la economía es la contención de contagios. En el campo económico, se priorizó la inversión y por ende el empleo. Se prevé que la inversión pública crezca 20% en este segundo semestre. ¿Y la ineficiencia y gestión del gasto de los gobiernos regionales?

Sobre la inversión privada, es importante el anuncio de priorizar las MYPE. Emplean a más del 70% de trabajadores. Sin la recuperación de ellas no habrá un crecimiento compartido para todos.

Dos claves. Por un lado, la contención de la pandemia. Se anunciaron medidas, pero faltó el tema de probar, rastrear y aislar. Por otro, lentitud es ahora sinónimo de fracaso. Si los anuncios no se materializan a la brevedad, no tendrán el efecto esperado.

María Isabel León: Es hora de actuar con rapidez

La nación espera que los discursos de sus autoridades para la recuperación de la salud y la economía se traduzcan en hechos y acciones concretas.

No se necesitan más diagnósticos ni mensajes técnicos para entender la gravedad de la emergencia ni tenemos tiempo para ensayar recetas. Es hora de actuar con rapidez, energía y responsabilidad. Así, creo, lo entendió el premier Martos al presentar su gabinete. Desde el sector empresarial que lidera la Confiep, hemos saludado la decisión del Gobierno de impulsar la inversión como motor indispensable para reavivar nuestra economía. El mensaje ha sido corto, pero claro y directo. Necesitamos salir unidos de la crisis y recuperar la salud, la economía y los millones de empleos perdidos. El Gobierno tiene en el empresariado serio un aliado para retomar la ruta del crecimiento, la salud y el desarrollo para las familias peruanas.

Carlos Meléndez: Un discurso más modesto, pero efectivo

El discurso de Martos ha sido más modesto en comparación con el de Cateriano, pero, por eso mismo, más efectivo. Se debe evaluar el mensaje de Martos sobre su auditorio, es decir, un conjunto de congresistas con preferencias estatistas, con reflejos populistas a flor de piel y adversos a reformas. Este es un Congreso más preocupado por el “delivery”, por la atención del Estado hacia los ciudadanos y no por la reactivación económica.

Por otro lado, fue un discurso proteccionista (enfocado en lo sanitario) y, con referencia al trabajo de los congresistas en regiones. Hace lucir a Martos como un premier “humilde” en comparación con la “soberbia” que proyectaba Cateriano. Que haya hecho referencia a una visita a provincias que hizo con una congresista es más relevante para el Parlamento que una foto de Cateriano conversando con Bedoya.

Joaquín Rey: Un discurso con un claro objetivo

En el discurso de Walter Martos hay dos frentes: el político y el programático. Y en lo político se ha diferenciado porque Martos tuvo claro el objetivo: obtener la confianza. Él ha sido cuidadoso como para evitar temas que le podrían haber generado asperezas, como la reactivación económica a través del impulso minero o el tema de la Sunedu.

Por otro lado, hay bancadas que están irresponsablemente preocupadas por cosechar votos de la población con acciones populistas. Podemos, en particular José Luna Morales, busca una interpelación a la ministra de Economía por los aportes de la ONP, pero en la ONP los aportes salen de los trabajadores. Luego está el tema de Educación. Hay un conflicto de intereses muy grande en oponerse a una reforma que ha afectado los intereses de individuos que, a su vez, tienen injerencia en los partidos políticos.

Gonzalo Prialé: No se espera resultados distintos

El titular de la PCM, Walter Martos, supo encontrar el tono y contenido necesarios para lograr un voto de confianza. Toca desearle éxitos en su gestión por el bien del país.

Anunció una serie de medidas para enfrentar la pandemia, pero, con la capacidad de ejecución estatal mostrada, se necesitaría casi un milagro para lograr resultados. Dijo que la economía se está recuperando rápida y significativamente. Ojalá eso empiece a ocurrir pronto.

Martos anunció que se fortalecerá el distanciamiento social, pero la población informal no acata, y eso no se puede lograr con la represión policial. Con los mismos actores y los mismos ingredientes, no es realista esperar resultados distintos.

Llamó la atención el anuncio de un salvataje para municipalidades quebradas, un equivalente a premiar la corrupción.