Dijo que próxima elección será entre caudillos. (Nancy Dueñas)
Dijo que próxima elección será entre caudillos. (Nancy Dueñas)

PATRICIA QUISPE V.pquispe@peru21.com

En un escenario de suposiciones, descarta una 'reelección conyugal' en 2016, pero no por falta de ganas sino de posibilidades de los protagonistas. Ácido en sus apreciaciones, el analista y extitular del Interior afirma que el presidente de la República es un político "mediocre" y "sin mucha habilidad", y sostiene que sus cuestionamientos a tres expresidentes, y que terminaron por truncar el diálogo, no fueron premeditadas sino producto de su torpeza.

¿Cómo observa el desempeño del presidente Humala frente al diálogo que promueve su premier con los partidos políticos?El diálogo siempre fue una farsa, nunca tuvo ninguna perspectiva, solo fue una maniobra política de un gobierno, que caía en las encuestas para tratar de levantarse. Todos los partidos políticos que participaban ahí sabían que era una farsa, pero tenían interés de aparecer como dialogantes o usar una tribuna.

¿Cree que las declaraciones de Humala, por la que tres grupos importantes han abandonado el diálogo, fueron premeditadas?No. Humala es un político sin mucha habilidad. No creo que haya sido premeditado, fue torpeza. Ahí los que tenían otro tipo de interés, como Alan García, inmediatamente aprovecharon eso como un pretexto porque lo que está en el fondo es que Humala quiere sacar del camino a García para el 2016. Las acusaciones contra García tienen fundamento, y eso no va a cambiar con esta farsa de diálogo.

Pero esta situación debilita más a su gabinete, en particular al premier Jiménez.Ese gabinete es débil desde el primer día. Jiménez es absolutamente intrascendente. Es funcional a Humala porque no tiene poder y lo único que tiene es una verborrea vacía porque habla, habla, habla sin decir nada. Le es útil a Humala y a Nadine porque ellos quieren un premier que no les haga sombra, y la verdad es muy difícil encontrar a alguien que no le haga sombra porque es un político muy mediocre.

Humala ha señalado que su esposa Nadine está preparada para gobernar. ¿Alista el terreno para su candidatura en 2016?Mi impresión es que ellos, al comienzo, tenían la idea de perpetuarse en el poder, y adoptaron una estrategia similar a la de los Kirchner en Argentina; es decir, que ella fuera candidata en 2016 y él en 2021, y así sucesivamente, pero pronto han quedado desengañados por la realidad y ahora sus posibilidades son muy limitadas. Es muy difícil que intenten lo que se llamó la 'reelección conyugal' en 2016.

Al margen de las posibilidades, ¿cree que la pareja presidencial mantiene su intención de quedarse en el poder?La mayor posibilidad es que eso quede descartado. La reelección no está sepultada pero está dificultada por la realidad.

Tendrían, entonces, que mirar un horizonte más lejano, el 2021, y eso requiere mantenerse vigentes. ¿Lo lograrían con Nadine Heredia como cabeza de la lista congresal?Creo que volverían a un tipo de política como la que tuvieron entre 2006 y 2011, con una crítica muy dura al gobierno de turno sea cual sea. Sin embargo, ya su credibilidad estaría muy golpeada, muy disminuida, porque se ha visto cómo han actuado muy oportunistamente. ¿Nadine Heredia como cabeza de la lista parlamentaria? Puede ser, pero me parece muy difícil que ella lo intente. Se ha convertido en una persona muy soberbia que piensa que lo único que le corresponde es la Presidencia de la República.

¿Sería una transición democrática? Algunos temen por la identificación de Humala con dictadores como Juan Velasco Alvarado, Hugo Chávez.Sí, pero eso depende no solo de sus ideas e inclinaciones, sino de sus posibilidades reales. Yo dudo que en 2016, tal como van las cosas, él tenga la fuerza suficiente para hacer lo que se le antoje.

¿El escenario de 2016 será de polarización entre izquierda y derecha?Lo más preocupante es que, sin existir partidos políticos, lo que vamos a tener nuevamente es una elección entre caudillos como ha ocurrido en todas las últimas elecciones. Eso de izquierda y de derecha es muy relativo porque hemos visto que los caudillos son gente oportunista, como Humala, que se presentó como de izquierda y luego gobierna como de derecha, o el propio García que dio un vuelco muy grande después de las elecciones de 2006. No va a ser una competencia de ideologías, de partidos ni de posiciones políticas, sino de caudillos que van a tratar de acomodar su discurso a lo que creen que es más conveniente para ganar la elección.

¿La falta de partidos sólidos conllevará al surgimiento de un outsider?Sí, claro, es un círculo vicioso. Podría ocurrir que una persona desconocida, que surge de la nada –Fujimori y Humala han sido eso–, de pronto logre captar la simpatía de la gente y al final nos lleve a cualquier lugar.

¿Pero no cree que el electorado ha madurado luego de esas experiencias?No, en absoluto. Por lo general, los que se presentan a elecciones son gente que está desacreditada porque ha participado en algún gobierno al que las cosas no le han ido muy bien, o gente nueva que no tiene ninguna experiencia. Entonces, el elector tampoco tiene posibilidades para elegir. Además, tenemos un país en que la informalidad es la mayoría, no hay respeto por las leyes ni por las normas; todo eso crea una situación de inestabilidad que luego se manifiesta igualmente en la política.

¿Nuevamente estaríamos en la disyuntiva de tener que escoger el mal menor?Sin duda podemos estarlo, la mayor posibilidad es esa.

¿También abundarán las alianzas como en 2011?Claro, hay alianzas que son realmente oportunistas. A nadie se le ocurre discutir ideología o programas, eso está descartado, ni siquiera hacen la pantomima para eso; simplemente van a ver cuántas curules se le otorga a cada grupo. Muchos de esos grupos que hoy sobreviven y tienen inscripción es porque han estado en alianza con algún caudillo que les ha permitido sobrevivir. Son contados los partidos que por sí solos podrían enfrentar una elección, por eso se alían para lograr entrar al Congreso, mantener su inscripción y seguir medrando de la política.

La inscripción es importante pero también lo son los aportantes, y ahí, lamentablemente, no hay control. Quien más ofrece es el mejor recibido en una alianza.Así es. Las elecciones son un negocio para algunos, ofreciendo candidaturas y cobrando por un lugar en una lista. La manera como funcionan las cosas ahora es que un caudillo que cree tener votos en una elección va haciendo alianzas regionales con gente que tiene dinero para pagar su entrada a la lista y que tiene votos en la región. Básicamente es tener dinero porque el dinero da votos, lo hemos visto en las últimas elecciones.

¿Y cuál será el papel que jugarán los movimientos regionales en el 2016?Los caudillos regionales intercambian con los caudillos nacionales, lo hemos visto en el 2011, lo veremos en el 2014 y en el 2016. Hay un intercambio que es también absolutamente oportunista, no hay programa, no hay ideas, solamente se juntan en función de una ayuda mutua. El que tiene una inscripción como partido le da entrada a un caudillo regional que a su vez puede proporcionar ayuda en la próxima elección, es un mero intercambio de votos.

¿Cómo ve las posibilidades de los grupos de izquierda que se han aglutinado en un frente? Algunos fueron aliados del presidente Humala.No son nada, no significan nada. Son agrupados formalmente, pero en realidad no existen como un grupo. Ni siquiera llegan a ser lo que fue Izquierda Unida en los 80, solo han salido en una foto y punto. Si no tienen un caudillo que arrastre votos para las elecciones, su importancia es nula.

¿Cree posible que vuelvan a aliarse con Ollanta Humala?Sí, porque estos grupos de izquierda no tienen rumbo, no tienen caudillo ni líder. Finalmente elegirán el mal menor que para ellos es Humala.

¿A pesar de que el mandatario los ha ninguneado?(Sonríe) Son sufridos para el castigo. No tienen un caudillo que les dé votos. ¿Qué van a hacer? Se arrimarán a cualquiera que pueda darles un pequeño espacio, como hicieron en 2011 con Humala, después de acusarlo de ser un violador de los derechos humanos.

FRASES

- "¿Qué nos espera en los próximos tres años? Seguiremos teniendo un gobierno mediocre, que no hace cambios, no hace reformas, la corrupción sigue prosperando, pero en fin, eso es inevitable. Ya tenemos a este presidente, a este gobierno, y eso no va a cambiar hasta el año 2016".

- "El próximo gobierno puede ser un buen gobierno o un mal gobierno; es el azar el que va a definir eso".

- "Es posible que tengamos un Congreso como el de ahora, integrado por varios partidos y muchos congresistas corruptos que entran al Parlamento para beneficiarse por su interés personal, y si es así no será difícil para el Gobierno manejarlo".

TENGA EN CUENTA

- Según Rospigliosi, el próximo presidente tendría que ser una persona capaz y decidida a reformar el Estado "que es débil, muy corrupto y burocrático".

- Empero, comentó que "desgraciamente, en los últimos veinte años la política ha estado manejada, por lo general, por gente inepta y corrupta".