lo último

Enrique Bernales: “Hubo una reacción colérica del Congreso y el Ejecutivo” [ENTREVISTA]

Pide que no se institucionalice la confrontación porque con ello no se ayuda al país. Asimismo, dice que la ministra martens debió renunciar.

Enrique Bernales

Enrique Bernales. Constitucionalista y ex parlamentario. (Perú21)

Enrique Bernales. Constitucionalista y ex parlamentario. (Perú21)

Perú21

Mariella Balbi
Mariella Balbi

El constitucionalista y ex parlamentario Enrique Bernales exhorta al Ejecutivo y al fujimorismo a bajar el tono de crispamiento que vive el país. Si no hay una rotación de los cargos ministerial, será como echar leña al fuego, afirma el jurista.

Estamos en una crisis, tal vez la más fuerte de los últimos años, que bloquea un viaje presidencial.
Lamento que se haya llegado a esta situación. Esto es como dos automóviles que van a velocidad, en sentido contrario y con los frenos averiados. El choque resulta inevitable. No se midió esto con suficiente claridad. Al parecer, en el gabinete existían voces que opinaban que había llegado el momento del choque, estimuladas por algunas cabezas calientes. En paralelo, ocurría lo mismo en el fujimorismo. Un sector consideró que dar la confianza era claudicar. Esperemos que las soluciones no sean la continuidad de lo mismo. Si es así, vamos directo al choque nuevamente.

Los halcones, el sector antifujimorista recalcitrante, consideran que con esto le bajaron el moño al fujimorismo, este no se atreverá a otra censura y podrán vivir en paz.
Eso significa pretender que se puede gobernar sin oposición, clausurando el rol del Parlamento. Son planteamientos de alto riesgo. Esos argumentos implican la devaluación total de la democracia. La prudencia indica no acudir a estos argumentos.

Pero un sector cree que con esto ganan…
Es infantil. ‘Quién pisa primero la babita’ nunca es una buena solución. No se piensa en las consecuencias. Esto resiente el crecimiento de la economía, la inversión privada que requiere estabilidad, gobernabilidad, no amenazas de renuncias, de censuras. Las espadas siguen levantadas.

Todo el país pidió que Fernando Zavala dejara un cargo, pero se fue dando un portazo…
No es una solución institucionalizar la confrontación y la bronca. Eso no va a ayudar al país. Zavala tenía el pleno respaldo del presidente. Si quería renunciar, bastaba con irse sin generar la crisis que vive el país. Si quería salir por la puerta grande, se equivocó. Con esto no hay ni salida ni puerta grande. Es un error. Debió emular a Vizcarra. Dignamente, este dijo: ‘Mi presencia es un estorbo, no cuento con la confianza del Parlamento’, y se fue pensando en el país. Ese gesto lo enalteció.

¿Se fue con elegancia?
La elegancia política es una virtud que no todos tienen. Hubo atolondramiento, juicio apresurado, cabeza caliente. El ex premier puede tener muchas virtudes, pero no conoce la Constitución ni por el forro. Mire este libro. ¿Puede decirme qué dice?

Constitución Política del Perú…
Eso significa que –básicamente– este es un documento político basado en los derechos fundamentales, las relaciones entre los poderes del Estado y ahora el control constitucional. Desconocer que la Constitución es un documento político es un gravísimo error. Entenderla no es lo mismo que leer el Código Civil o la ley del impuesto a la renta, donde se agarra un artículo y eso nada más. La Constitución es un todo que se interpreta sistemáticamente. Zavala estuvo mal asesorado. Comprometió a todo el gabinete. Constitucionalmente no procedía pedir la confianza.

El argumento fue que el Congreso tuvo “una obstrucción permanente, buscó socavar la política de Estado en Educación que incluye la evaluación de los docentes”.
Imaginemos que la ministra renunciaba motu proprio. ¿Significaba que se acababa la política educativa del gobierno? Es una equivocación pensar que las políticas en el Perú dependen de quien las ejerce. ¿Si un ministro muere, se acabó la política? Es un error conceptual.

En su opinión, ¿el fujimorismo “socava permanentemente” las políticas de Estado?
Hay una relación de agravios entre Fuerza Popular (FP) y el ‘pepekausismo’. Pero, ¿adónde nos lleva el enfrentamiento? ¿Vamos a crecer económicamente mientras agudizamos las disputas? ¿Los problemas del Perú se resolverán con una moción de censura a la ministra, al gabinete, o buscando acelerar la disolución del Congreso? ¿Adónde queremos ir? ¿Estamos generando confianza a la inversión? ¿Es esta la gobernabilidad que queremos? Mi formación política y jurídica me dice que estamos muy mal, equivocando el camino.

Según la Constitución, ¿en qué circunstancias se pide la confianza al gabinete? ¿Señala que procede cuando se censura a un ministro?
Admito que es poco periodístico hacer análisis constitucional, pero la Constitución no se interpreta por un solo artículo, sino con la lectura del capítulo completo sobre el Consejo de Ministros. Eso te da el escenario sobre cuál es tu atribución, cuál es tu esencia y hasta dónde puedes ir. No es válido invocar un solo artículo. ¿Cuál es la relación entre el gabinete y el ministro, por ejemplo? El artículo 119 indica que “la dirección y gestión de los servicios públicos están confiadas al Consejo de Ministros y a cada ministro en los asuntos que competen a la cartera a su cargo”. El artículo 128 dice que los ministros son responsables por sus propios actos y por los actos presidenciales que refrenda. El Consejo de Ministros no puede sustituir la responsabilidad individual que establece la Constitución. Como gabinete, no es posible ser responsable de lo que pasó en la cartera de un ministro. No está en la Constitución.

¿Lo planteado fue un espíritu de cuerpo?
Pero mal entendido. Si aplicas solo el artículo 133, que habla de la cuestión de confianza, no habría límite para pedirla y se puede solicitar por ‘quítame estas pajas’. Es una interpretación absurda. Implica que el Parlamento no puede censurar, interpelar o negarle la confianza al gabinete. Se le quita el control político, que es una atribución per se de la Constitución. Se acaba con el Estado de derecho y la democracia. El Congreso pasa a ser una dependencia del Consejo de Ministros, que decide cuándo puede actuar.

¿Por qué se redactó así?
Es que en los artículos 119 y 123 sí se establecen los límites. Pero hay que interpretar la Constitución con base en el todo. No se quiere entender que el derecho está subordinado a la estructura política de la Constitución. Algunos constitucionalistas piensan más como abogados que como constitucionalistas.

Entonces, ¿cuándo el premier puede pedir la confianza?
Cuando está en peligro la política general del gabinete…

¿Ejemplo?
Que se desaprueben todos los decretos legislativos donde están todos los sectores. Sería obstruccionismo. No cuando un ministro ha errado en su cartera. Es secundario que la ministra Martens haya errado o no. Ahora el problema es el enfrentamiento entre el Congreso y el Ejecutivo. Se ha agravado el conflicto. Yo pienso que no debió ser censurada o demorar el asunto. Pero se ha dado un paso más en la dirección equivocada, por intolerancia, porque no se soportan entre ellos. Ha primado el espíritu de enfrentamiento.

¿El portazo…?
El Ejecutivo cree que de este modo tendrá el dominio de la escena. Por ejemplo, hemos visto al congresista Gino Costa actuar con una petulancia y una soberbia que no le conocía. Pensaba que era alguien alturado, no desafiante.

¿Este enfrentamiento va más allá de las atribuciones constitucionales?
Claro. El artículo 103 de la Constitución señala claramente: “La Constitución no ampara el abuso del derecho”. Y aquí lo hay de ambas partes. El Legislativo se excede en una reiteración de interpelaciones y censuras. No todas son necesarias ni justas.

¿No es un derecho que tiene el Congreso? El fujimorismo sostiene que realiza el control político…
Una cosa es el control político y otra es abuso del derecho si me excedo en su uso. El Parlamento lo ha cometido. Una cosa es que se le permita interpelar y otra que se reitere su utilización en momentos o circunstancias que a lo mejor no son convenientes. Creo que debió esperar en interpelar y censurar a la ministra de Educación…

Lo pidieron varias bancadas…
El abuso puede ser de uno o colectivo. En el caso del gobierno, el abuso fue exigir una cuestión de confianza cuando no procede. Está fuera de lugar. Debieron leer bien el capítulo del Consejo del Ministros de la Constitución. Se ha preferido un escenario de confrontación.

¿Cómo se protege el Ejecutivo del abuso de la interpelación, una censura, dos renuncias?
Hay un estado colectivo de obnubilación. Es la primera vez que veo una reacción tan colérica de ambas partes, pero más del Ejecutivo.

Ellos alegan que el Legislativo obstruye.
Eso es subjetivo. ¿En qué consiste la obstrucción…?

Que no pueden aplicar la política educativa si les censuran a dos ministros en menos de un año…
El Ejecutivo actuó más coléricamente porque presentó la cuestión de confianza cuando no había una moción de censura para la ministra de Educación. Adelantarse pidiendo la confianza fue un salto al vacío. No existía materia legalmente para solicitar la confianza. Por eso digo que hay una reacción de intolerancia del Ejecutivo para decir ‘hasta aquí llegamos’. Eso no exime al Parlamento de ciertas actitudes como el maltrato a los ministros cuando van a las comisiones. Es rigurosamente cierto, es un abuso y una actitud prepotente que no corresponde. El respeto no debe perderse nunca. Ahora, eso es algo formal.

El fujimorismo afirma que al ex ministro de Educación Jaime Saavedra se le censuró por la corrupción en compra de computadoras, asesorías por 800 millones de soles, no por la política educativa, tampoco a la ministra Martens.
Insisto. ¿El ministro se va y no hay política de Estado? Es un antropologismo extremo. Indica que estamos en manos de semidioses. Es absurdo e inaceptable. La Constitución lo indica, cada ministro asume su responsabilidad, es individual. Están utilizando a la ministra Martens para un enfrentamiento que no es por ella. Debió dar un paso al costado, como lo hizo Thorne, su ejemplo es notable. Lo quisieron censurar y pidió la confianza. El gabinete no lo apoyó y renunció por dignidad. Y se acabó la historia. ¿Quién lo reemplazó? Zavala. ¿Cambió la política económica? No.

“Es momento de tender puentes, nadie quiere la disolución del Parlamento”

Todo el gabinete fue sancionado, por lo cual debe haber cambios. Para resolver la situación se debe negociar, dice Bernales.

¿Se va todo el gabinete, se quedan algunos? ¿La Constitución prohíbe la repetición?
Insisto, tenemos una Constitución Política del Perú. No se puede prescindir de lo político y analizarla como una ley cualquiera. Evidentemente hay un vacío. Como no es un manual, no se pone en el caso de precisar si se puede regresar inmediatamente al gabinete. Textualmente no lo dice la Constitución, pero la lógica dónde queda. Una censura, una denegación es una sanción política, no un premio. Los sancionados –Zavala pidió confianza para el gabinete– no pueden regresar en un plazo inmediato. Si no, para qué sirve la cuestión de confianza…

¿Ninguno puede regresar?
Hay que ponerse aristotélico y buscar si es posible un punto intermedio negociado…

¿Negociado implica hablar con los fujimoristas?
Pero por supuesto. La política es eso. No es decir: de frente, asalto de caballería y a la guerra. La política es como la diplomacia: negocio y, cuando no hay ninguna posibilidad, solo me queda guerrear. Renunciar a la negociación para ir a la guerra de inmediato no es de buena política, tampoco de buenos políticos. Es el momento de tender puentes. Nadie quiere la disolución del Parlamento, ir a una elección, sometiendo al país al marasmo.

De acuerdo, pero, ¿se puede o no repetir ministros?
La lógica indica que si hay tres o cuatro ministros que pueden rotar…

Pero no quedarse en la misma cartera…
No pues, ya han sido censurados en ese cargo. Es momento de evaluar a los ministros que hayan demostrado eficiencia. Sería una provocación que se quedaran ministros en la misma cartera. Volvemos al choque de trenes. Hay que parar la máquina y negociar, conversar. ¿Por qué no? No cambiar a nadie sería buscar que no le den la confianza…

Y terminamos como Kim Jong-un…
Por ese camino no hay que ir, que metan la cabeza en un cubo de agua helada.

¿Qué características debe tener el nuevo premier?
No dudo de la buena voluntad de Zavala, de su trato cordial, pero no necesariamente son las cualidades para ser premier. Se requiere manejo, cintura, capacidad de diálogo, manejo de situaciones, control de las mismas, conocimiento de la política. Virtudes que no manifestó tener como premier. Hay ministros que son democráticos, el problema es que había una visión de club social, de amigos. Se conocen entre ellos, se sienten bien. Por eso no aceptan las críticas. Y no conocen el Perú profundo.

¿El gobierno buscaría cerrar el Congreso?
Así lo quieran los halcones, no tiene ni pies ni cabeza. ¿Cree que en cuatro meses se rehace el padrón electoral? Hay nuevos inscritos, nuevos participantes. Además, la Comisión Permanente no se cierra. Y hará todo lo posible para lentificar las cosas. Con eso no vamos a resolver los problemas. El gobierno no tiene base social ni partido y el presidente, desgraciadamente, posee 19% de respaldo. ¿Cree que ganarán las elecciones, que cambiará la composición del Parlamento? Además, la Constitución señala que el nuevo Congreso se debe elegir en cuatro meses.

¿Qué pasa si en cuatro meses no se realizan las elecciones?
¡Vuelve este Congreso! Eso dice la Constitución. Es terrible, están actuando con el hígado. El problema es la mala asesoría. Lo que se cuestiona es la obnubilación que coloca por delante la intolerancia, el ‘te detesto’, ‘te odio’, etc., etc., etc.

El sector radical antifujimorista puede pensar que cerrar el Congreso es popular…
El gobierno no es popular. Para serlo, requiere una base social ancha. No ser solamente de San Isidro y Miraflores. Debieron evaluar qué base social tienen para una confrontación. De no tenerla, no sabe para quién trabaja. Cuidado que los antisistema vean en esto una oportunidad para crecer. A río revuelto… Este es un país fragmentado. El crecimiento económico no ha generado una distribución por igual para todos. Hay muchos bolsones de pobreza. Ser gobierno obliga a bajar la temperatura y a buscar entendimientos. El gobierno no soporta críticas, hay que corregir eso, igualmente el maltrato a los ministros cuando asisten el Congreso.

¿Los halcones, el ala radical antifujimorista del gobierno, han tomado las riendas?
Pudiera ser. Pero no están pensando en el país. Creo que el presidente Kuczynski debe tomar distancia de ellos. Por encima de todo, es presidente de todos los peruanos. Y los primeros que deben respetarlo son sus ministros.

¿Para usted, en qué ha obstruido el Congreso al Ejecutivo?
En un régimen presidencialista, el margen de acción para el Ejecutivo es muy amplio. Gracias a la delegación de facultades se expidieron 126 decretos legislativos, se aprobó el presupuesto de 2016 y seguramente el de este año. No puede decirse que se ha obstruido alguna política de Estado. Puede hablarse de frondas parlamentarias, actitudes altivas, prejuicios, demasiada adjetivación, pero no de obstrucción sistemática de políticas. Principalmente, porque el planteamiento económico de PPK y del fujimorismo son compatibles. El 76% del país le dice al gobierno que no confía en este, ello no es culpa del Parlamento. Todas las encuestas indican que hay una caída en picada. Nadie está contento con que le vaya mal al presidente Kuczynski, yo voté por él y le deseo el mayor de los éxitos, pero así no.

La vacancia presidencial es un cuco que agitan los halcones…
Qué tontería. Es pura especulación. Las causales para una vacancia están en la Constitución. No hay ninguna que se pueda invocar. Si algunos la desean, es solo un mal deseo.

Datos

- Enrique Bernales es doctor en Derecho por la Universidad de Grenoble y profesor en universidades peruanas y europeas.

- Ha sido primer vicepresidente del Senado, senador desde 1980 durante tres periodos hasta 1992 y relator de la Comisión de DD.HH. de las Naciones Unidas.

Tags Relacionados:

Entrevista.21

Enrique Bernales

lo último
Ir a portada