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Un 17 de junio de 1956, se suscribió la finalización de una larga lucha de reivindicación femenina en nuestro país. Ese día la mujer peruana participó por primera vez en las elecciones generales, como epílogo de una batalla de varios años. La población femenina se convirtió, a partir de entonces, en un colectivo electoral capaz de decidir el resultado de una elección, dado su peso político.
Elecciones Generales de 1956. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

Un 17 de junio de 1956, se suscribió la finalización de una larga lucha de reivindicación femenina en nuestro país. Ese día la mujer peruana participó por primera vez en las elecciones generales, como epílogo de una batalla de varios años. La población femenina se convirtió, a partir de entonces, en un colectivo electoral capaz de decidir el resultado de una elección, dado su peso político.

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La revolución feminista en América por el reconocimiento de los derechos civiles de la mujer comenzó en Uruguay, que fue el primer país de la región en concederles el sufragio a las mujeres 1917. Treinta y nueve años después, en 1955, nuestro país fue el penúltimo en reconocer a las mujeres como ciudadanas.
Elecciones Generales de 1956, mujeres haciendo cola. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

La revolución feminista en América por el reconocimiento de los derechos civiles de la mujer comenzó en Uruguay, que fue el primer país de la región en concederles el sufragio a las mujeres 1917. Treinta y nueve años después, en 1955, nuestro país fue el penúltimo en reconocer a las mujeres como ciudadanas.

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El derecho a voto de las mujeres fue otorgado mediante la Ley Nº 12391, promulgada el 7 de setiembre de 1955 por Manuel A. Odría, pero solo a las mayores de 21 años y a las casadas mayores de 18 que supieran leer y escribir. Era un voto restringido a una esfera social privilegiada. Por esa razón y por el alto índice de analfabetismo de mujeres en esa época, el voto femenino representó solo un 33.73% del electorado frente a un 66.27% de hombres votantes.
Elecciones Generales de 1956, mujeres haciendo cola. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

El derecho a voto de las mujeres fue otorgado mediante la Ley Nº 12391, promulgada el 7 de setiembre de 1955 por Manuel A. Odría, pero solo a las mayores de 21 años y a las casadas mayores de 18 que supieran leer y escribir. Era un voto restringido a una esfera social privilegiada. Por esa razón y por el alto índice de analfabetismo de mujeres en esa época, el voto femenino representó solo un 33.73% del electorado frente a un 66.27% de hombres votantes.

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Para las Elecciones Generales de 1956 se contaba con un total de 1,575,738 electores, de los cuales prácticamente la tercera parte la componían las  mujeres que participaban por primera vez y que elegirían para la renovación del Ejecutivo y Legislativo.
Elecciones Generales de 1956, mujeres haciendo cola. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

Para las Elecciones Generales de 1956 se contaba con un total de 1,575,738 electores, de los cuales prácticamente la tercera parte la componían las mujeres que participaban por primera vez y que elegirían para la renovación del Ejecutivo y Legislativo.

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Surgieron las candidaturas de Hernando de Lavalle, Héctor Boza, Zenón Noriega, Fernando Belaúnde Terry, Luciano Castillo, Carlos Miñano, Carlos Miró Quesada y Manuel Prado. Estando próximos los comicios retiraron sus candidaturas Boza, Miñano, Castillo y Miró Quesada, y solo se mantuvieron tres candidatos. Dicha elección se realizaría  entre tres listas lideradas por Hernando de Lavalle (Movimiento de Unificación Naciona), Manuel Prado Ugarteche (Movimiento Democrático Pradista) y Fernando Belaunde Terry (Frente de Juventudes Democráticas); además de listas de Independientes para representantes al Congreso.
Elecciones Generales de 1956, sufragando. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

Surgieron las candidaturas de Hernando de Lavalle, Héctor Boza, Zenón Noriega, Fernando Belaúnde Terry, Luciano Castillo, Carlos Miñano, Carlos Miró Quesada y Manuel Prado. Estando próximos los comicios retiraron sus candidaturas Boza, Miñano, Castillo y Miró Quesada, y solo se mantuvieron tres candidatos. Dicha elección se realizaría entre tres listas lideradas por Hernando de Lavalle (Movimiento de Unificación Naciona), Manuel Prado Ugarteche (Movimiento Democrático Pradista) y Fernando Belaunde Terry (Frente de Juventudes Democráticas); además de listas de Independientes para representantes al Congreso.

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Las elecciones del 17 de junio de 1956 concluyeron con la elección de Manuel Prado Ugarteche, como presidente de la República con el 45.5% de votos emitidos, y la elección de 182 diputados, de los cuales 8 fueron mujeres; y de 53 senadores, entre ellos una mujer. Hernando de Lavalle, obtuvo el tercer lugar con 17.8 % y Fernando Belaúnde Terry llegó al segundo lugar con 36.7%. Los votos nulos y blancos fueron el 5.73 % de los votos emitidos.
Elecciones Generales de 1956, Manuel Prado Ugarteche. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

Las elecciones del 17 de junio de 1956 concluyeron con la elección de Manuel Prado Ugarteche, como presidente de la República con el 45.5% de votos emitidos, y la elección de 182 diputados, de los cuales 8 fueron mujeres; y de 53 senadores, entre ellos una mujer. Hernando de Lavalle, obtuvo el tercer lugar con 17.8 % y Fernando Belaúnde Terry llegó al segundo lugar con 36.7%. Los votos nulos y blancos fueron el 5.73 % de los votos emitidos.

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Las nueve mujeres que resultaron elegidas fueron: como senadora, la cajamarquina Irene Silva de Santolalla, y diputadas: Lola Blanco Montesinos de la Rosa, por Áncash; Alicia Blanco Montesinos y María Eleonora Silva Silva (Junín); María Colina Lozano de Gotuzzo (La Libertad); Manuela C. Billinghurst y Matilde Pérez Palacio (Lima); Juana Ubilluz de Palacios (Loreto) y Carlota Ramos de Santolalla, por Piura.
Elecciones Generales de 1956, mujeres haciendo cola. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

Las nueve mujeres que resultaron elegidas fueron: como senadora, la cajamarquina Irene Silva de Santolalla, y diputadas: Lola Blanco Montesinos de la Rosa, por Áncash; Alicia Blanco Montesinos y María Eleonora Silva Silva (Junín); María Colina Lozano de Gotuzzo (La Libertad); Manuela C. Billinghurst y Matilde Pérez Palacio (Lima); Juana Ubilluz de Palacios (Loreto) y Carlota Ramos de Santolalla, por Piura.

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La promulgación del sufragio femenino posicionó al Perú dentro del conjunto de naciones modernas. Se suele presentar como sus gestores al presidente Odría y a su esposa, aunque no fueron sus artífices. Sin embargo, le dieron un uso político.
Elecciones Generales de 1956, mujeres haciendo cola. 17 de junio de 1956 - Foto GEC Archivo Histórico

La promulgación del sufragio femenino posicionó al Perú dentro del conjunto de naciones modernas. Se suele presentar como sus gestores al presidente Odría y a su esposa, aunque no fueron sus artífices. Sin embargo, le dieron un uso político.