"La candidata Keiko Fujimori suscribió el Acuerdo Nacional hace 10 años, en la víspera de las elecciones donde competía con Ollanta Humala. En estos momentos, el partido Perú Libre no ha firmado las políticas del Acuerdo Nacional". Foto: Anthony Niño de Guzmán/GEC)
"La candidata Keiko Fujimori suscribió el Acuerdo Nacional hace 10 años, en la víspera de las elecciones donde competía con Ollanta Humala. En estos momentos, el partido Perú Libre no ha firmado las políticas del Acuerdo Nacional". Foto: Anthony Niño de Guzmán/GEC)

El psicoanalista es uno de los más reputados intelectuales de nuestro país. Responde a Perú21.TV desde su casa, vía Internet, y anuncia una de las acciones que realizará en los próximos días: el foro del Acuerdo Nacional, del cual es el secretario ejecutivo.

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¿Cómo analiza el momento que está viviendo el país, que está camino a una jornada electoral?

Tenemos que tomar en cuenta con toda claridad que los resultados electorales no reflejan una votación abrumadora. Por el contrario, es un porcentaje bastante pequeño de votos el que ha arrojado a los contendientes de esta segunda vuelta. Esto tendría que ser suficiente para que ambos candidatos vean las cosas con humildad. No es que el país mayoritariamente decidió que ellos sean los dos que tenían que disputar la segunda vuelta, sino es el resultado de una profunda fragmentación. Lo importante, en esta segunda vuelta, es que se respeten los resultados electorales por dos posiciones que se presentan como incompatibles y absolutamente contrarias. Esta es mi preocupación y mi reflexión como secretario del Acuerdo Nacional.

Max Hernández
Max Hernández

¿Por qué cree que en primera vuelta no hubo una fuerza que pasó con una votación importante?

Creo que ha habido una severísima crisis de los partidos políticos. Se ha llamado partidos a organizaciones que han sido cáscaras o vientres de alquiler. Y no estoy diciendo con esto que quienes han participado en las elecciones de esa manera... esté mal que lo hayan hecho. Lo que estoy diciendo es que eso refleja una realidad que nos debe preocupar. ¿Por qué se dispersó el voto? ¿Por qué lo que fue en un primer momento una fragmentación polarizante ha terminado siendo una polarización de la magnitud que estamos viendo? Esa es una inmensa pregunta que creo que los peruanos y peruanas tenemos que responder.

¿El Acuerdo Nacional anunciará su posición ante esta coyuntura?

La candidata Keiko Fujimori suscribió el Acuerdo Nacional hace 10 años, en la víspera de las elecciones donde competía con Ollanta Humala. En estos momentos, el partido Perú Libre no ha firmado las políticas del Acuerdo Nacional. Estamos pensando en proponerle a Pedro Castillo la suscripción de las políticas de Estado del Acuerdo Nacional que se organizan en torno a cuatro grandes objetivos: democracia y Estado de derecho; equidad y justicia social; productividad y competitividad; y buscar un Estado eficiente, transparente y descentralizado.

El punto uno del Acuerdo Nacional: democracia y Estado de derecho, no sé si coincide conmigo, ¿choca un poco con las declaraciones que ha dado el candidato Castillo en estas últimas semanas de desactivar la Defensoría y el Tribunal Constitucional?

Cuando yo menciono que el Acuerdo Nacional va a pedirle al candidato Pedro Castillo que firme, deberíamos dar por sentado que renuncia a estos planteamientos y reconoce que esos fueron hechos en un momento de euforia electoral que lleva a candidatos y a excandidatos a frases desafortunadas y a propuestas lamentables. Sabemos que en el fragor de la contienda electoral no siempre la razón y el logos priman sobre el pacto y las pasiones. Es sumamente preocupante que un candidato quiera desactivar instituciones fundamentales del Estado de derecho.

Entonces sí coincidimos en la preocupación.

Al exprimer ministro británico, Gordon Brown, le preguntaron qué opinaba del Estado de derecho allá en Inglaterra. Y él dijo: mire, en los primeros 300 años que estamos tratando de implementarla van bastante bien. Es una tarea importantísima y lentísima incorporar la noción de Estado de derecho, de respeto por el otro, de respeto a las normas, de respeto a la ley. Es algo que necesitamos aprender los peruanos. El problema que yo veo es que la tentación autoritaria, por usar la expresión de Jean-François Revel, es una tentación que me temo puede afectar a las dos candidaturas.

¿Qué sensación le deja que un partido que se dice democrático se describa con una ideología marxista, leninista, maoísta? Estoy usando las palabras de Vladimir Cerrón, dueño del partido Perú Libre.

Lo primero que me resulta preocupante es que me parece que hay un grado de exactitud al definir al señor Vladimir Cerrón como dueño del partido Perú Libre. Los partidos suelen ser cáscara o suelen ser agrupaciones de un grupo de gente que cree que va a poder dirigir los destinos del país. En el caso peruano esta definición marxista, leninista, maoísta hace evocar necesariamente los horrores de la época de Sendero Luminoso. Estamos viviendo en el Perú, lo que los sociólogos y politólogos de otras latitudes denominan una sociedad posconflicto; que creíamos que se había atenuado en los años de relativa tranquilidad y de importantes logros económicos que no se pueden negar ni se pueden desaparecer porque, lamentablemente, se aumentó de manera brutal, desconsiderada la inequidad y la desigualdad. Estos años nos hicieron olvidar que veníamos de un enfrentamiento y ahora seguimos enfrentándonos. Si alguien dice conflicto armado interno, es un “terruco”; si alguien dice terrorismo, es un “fachista”. Ni siquiera nos hemos puesto de acuerdo en cómo nombrar esos años. Esto revela que seguimos siendo una sociedad afectada en su fibra emocional más profunda por esos años feroces que vivimos.

¿Las elecciones han reactivado ese enfrentamiento?

En estos momentos se está reactivando todo ese conjunto de temores que creíamos haber superado y que lamentablemente la pandemia, al ponernos a todos y cada uno de nosotros frente al hecho inevitable de la muerte, nos refriega cara a cara. Se han reactivado los dolores de ese profundísimo trauma histórico que vivió nuestro país. Trauma histórico en que no solo estuvo el terrorismo, estuvo la hiperinflación y estuvo también la brutal desinstitucionalización en los años noventa. Entonces, una sociedad posconflicto tiene la tarea de hacer el duelo por todo lo que se sufrió y se perdió. Buscar cómo reconstruir las fibras sociales rotas en ese momento, cómo recuperar la confianza en las instituciones del Estado y en los valores del pueblo. La sociedad tendrá que enfrentar, en la soledad de la cámara secreta, su decisión personalísima sobre lo que cree que tiene que expresar a través de su voto.

¿Es posible que con el triunfo de alguno de estos dos partidos se puedan repetir estos grandes problemas que ya vivió el país?

La ciudadanía, la prensa, los diversos estratos que componen nuestra sociedad tienen que estar preocupados. La tentación autoritaria lleva a creer que quien gobierna puede hacer lo que quiere y prescindir de las instituciones democráticas, por ejemplo, y sería una gravísima desinstitucionalización. Creo que pensar que la disciplina fiscal, que la apertura a los mercados, que la necesidad de la inversión extranjera no es necesaria puede llevarnos a situaciones, si no inflacionarias, graves para nuestra economía. Pretender que el Banco Central de Reserva siga dictados políticos, y no se oriente en una dirección técnica, es también peligrosísimo.

Es una situación muy complicada.

Los que han votado por Castillo han votado por la imagen relativamente amable en un momento –no hablo del discurso, hablo de la imagen– del señor Castillo con su estupendo sombrero chotano, con sus modales de campesino y labriego. Se ha votado por el hombre que en la primera vuelta no atacó a nadie. Entonces, la gente ha votado por ese señor, no por Vladimir Cerrón. Y la gente que está votando por la señora Keiko Fujimori no está votando por la corrupción. Está votando porque, para mucha de nuestra gente, el apellido Fujimori es un apellido importante.

¿Qué podemos hacer para que en una siguiente elección no estemos entre dos extremos?

Su pregunta es más importante que cualquier respuesta, pero creo que lo que necesitamos es decir ‘compatriotas, pensemos en un país viable para todos en este momento de las elecciones signadas por la pandemia y la esperanza que abre el bicentenario. Este momento está marcado por un presente aterrador de la pandemia y un futuro que podría ser esperanzador. Queremos que el Perú sobreviva en democracia, que sea gobernable y que seamos respetuosos los unos a los otros, que el país termine con cualquier forma de discriminación, que el Perú acepte su pluralidad’.

¿Cómo se acepta esa pluralidad?

Tan peruano es aquel que siente que el 100% de su sangre es indígena o europea o asiática o africana. Entendamos el mestizaje como pluralidad. Un país espera una síntesis, espera que alguien pueda asumir el reto de decir ‘señores, se acabaron los enfrentamientos que no nos llevarán a nada’. Sé que eso es imposible en este momentito porque las elecciones levantan pasiones.

¿Cómo manejar esas pasiones?

La pandemia, el encierro y la crisis económica han producido una situación muy desbordada y poco manejable. Estamos con una irritabilidad atroz. Si yo quiero votar por Keiko Fujimori y se me dice que, en realidad, lo que soy es un hombre de la élite que no entiende los reclamos populares, o que votaré por una corrupta; yo voy a tener un resentimiento hacia quien me dice eso. Acá lo que ocurre es que hay un ping pong de soberbias, resentimientos, angustias y temores.

¿Qué le espera a la sociedad peruana?

Ocurre que el poder es terrible. En mi barrio decían que el poder tupe más el cerebro que el ron bamba. Hay una hubris del poder, el poder lleva a una desmesura, a una megalomanía, lleva a una inflación del ego de la persona que gobierna, por eso decía que los dos candidatos necesitan una dosis de humildad de parte de la escasa votación que obtuvieron. Que, en otro sentido, la suerte que les ha tocado ha sido disputar la Presidencia por esa modesta votación, que tomen eso en cuenta en el momento de gobernar. Elegir una de las dos opciones o votar en blanco, que cualquiera de esas tres opciones no sea el camino a la desgracia y a la catástrofe.

TENGA EN CUENTA:

“Soy un partidario acérrimo de la libertad de prensa. Cuando se censuró la libertad de prensa en nuestro país, no solo se avasalló a la justicia, sino que se crucificó a la libertad”, dice Hernández.

El Acuerdo Nacional es el conjunto de políticas de Estado elaboradas y aprobadas sobre la base del diálogo y del consenso luego de un proceso de talleres y consultas a nivel nacional, con el fin de definir un rumbo para el desarrollo sostenible del país y afirmar su gobernabilidad democrática.

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