Conversamos con el abogado Eduardo Herrera. (Perú21/ Mario Zapata)
Conversamos con el abogado Eduardo Herrera. (Perú21/ Mario Zapata)

Se entiende que un legislador representa al Estado y, al contratar con el sector público, está contratando consigo mismo.

Al momento de postular en un concurso, el congresista va a ser mucho más fuerte por su peso político, su poder, su influencia en relación a un particular cualquiera. El cargo que tiene le da una serie de ventajas implícitas y por eso está prohibido.

En el caso del congresista , puede haber defensas extremadamente legalistas, pero el punto de vista ético va más allá de las normas legales. Siempre podrá haber alguna excusa o fundamento legal para hacer algo incorrecto.

Por ejemplo, escudarse bajo el nombre comercial de la notaría, que es el mismo del parlamentario, es una figura ambigua de la cual se aprovecha mucha gente para lucrar. Pero lo cierto es que su negocio y su operación es la que está contratando con el Estado.

Entonces, si la ley prohíbe que un hermano u otro familiar de un funcionario no puede contratar con el sector público, no se puede decir: mi hermano no puede, pero yo sí. No tiene ninguna lógica jurídica.