(USI)
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Hacía tiempo que no escuchaba un mensaje a la nación que sintonizara tanto con las expectativas de la población. La historia muestra que a un presidente con un Congreso con mayoría opositora solo le queda el apoyo de los ciudadanos que sufren la frustración de un Estado incapaz de satisfacer sus necesidades, como educación y salud. El presidente, o tiene el Congreso a favor o a la población, pero no puede gobernar a espaldas de ambos, como pensó PPK. El mensaje fue que, en adelante, se gobernará con la población y no necesariamente con el Congreso.

La prioridad del Gobierno es la lucha contra la corrupción y las medidas relacionadas con la reforma política y de la administración de justicia. Y eso le hace bien a la economía y a la sociedad. Una observación: en las horas posteriores al mensaje, las redes sociales explotaron con comentarios sobre la propuesta de referéndum por la reelección de los congresistas. Es lo que parece que quedó en la población casi como único tema. Una muestra de la indignación en contra del Congreso.

¿Y la economía? Pues intentó pasar de lo macro a la micro con medidas sectoriales interesantes, aunque sonó enredado. De hecho, ningún discurso va a satisfacer a todos y siempre habrá omisiones.

Debió hacerse alguna referencia al entorno económico externo. Algunas preguntas: ¿cuáles serán los impactos de la guerra comercial entre EE.UU. y China? ¿Cómo la inversión pública puede ser el motor del crecimiento en el primer semestre si solo significa el 20% de la inversión? ¿De dónde saldrá el dinero para la gran cantidad de obras anunciadas si tenemos un déficit fiscal que no debe crecer? ¿Y la informalidad? ¿Cómo se sostendrá el crecimiento si las cifras de aumento del PBI, registradas en abril y mayo (7.81% y 6.43%), ocurrieron en una coyuntura de altos precios de los metales? Más aún, representaron un rebote estadístico, pues las cifras de los mismos meses de 2017 fueron bajas.

Tengamos calma. Es positivo que el discurso haya sido enérgico y con medidas para enfrentar la corrupción. Nadie puede estar en contra. La clave para crecer y crear empleo es la gran inversión privada (como Quellaveco), pero también la mediana y pequeña.

La otra gran omisión es la casi ausencia de anuncios de reformas para la economía, pero si logra algunos de los cambios institucionales planteados, pasará a la historia. El desarrollo de las instituciones es el principal pilar para lograr los objetivos económicos.