Carlos Oliva en el nuevo ministro de Economía: ¿Qué desafíos enfrentará?

El ex viceministro fue presentado como titular del MEF . Fuentes del Ejecutivo lo consideran a la altura de las necesidades políticas del país, mientras que Claudia Cooper explica que su mayor desafío será la reactivación económica y reducir el déficit fiscal.

MEF

(USI)

Carlos Oliva jura como el quinto ministro de Economía y Finanzas. (USI)

POR MARIANA RUÍZ E ISAAC VÁSQUEZ

Casi 40 horas después de que su nombre comenzara a esparcirse como un rumor entre las principales redacciones y canales de televisión, Carlos Oliva Neyra juraba a las cuatro de la tarde en el Salón Dorado de Palacio de Gobierno como el quinto titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) desde julio de 2016.

Con un “sí, juro”, el ex viceministro de Hacienda aceptaba el cargo y daba inicio a un nuevo periodo de gestión en la entidad que se encarga de dirigir la política y la estabilidad económica del país.

Si bien su desempeño en el referido viceministerio, entre los años de 2011 y 2015, es su cargo más citado por los medios de comunicación, su historial profesional es mucho más extenso.

PERFIL TÉCNICO

Además de haber ocupado una plaza en el directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) entre junio de 2015 y agosto de 2016, y haberse desempeñado en el consejo directivo del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan) desde 2015 a la actualidad; Oliva también destaca por su trabajo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde laboró por casi 18 años. Los primeros ocho, como economista, de enero de 1992 hasta agosto del año 2000. Los otros diez, como consultor externo.

Todos esos años en la entidad multilateral hacen que su perfil técnico resulte favorable para el país.

Al menos así lo considera la economista y ex titular del MEF, Claudia Cooper.

Los desafíos que este economista, forjado en la Universidad del Pacífico y la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), asumirá no son pocos, pues la intención de ampliar la base tributaria es un reto que el Gobierno no ha descartado pese a que Vizcarra ha expresado que no se elevarán los impuestos.

“Tiene que consolidar el crecimiento de la economía y consolidar la situación fiscal. Estos son los principales retos. Hoy tenemos que crecer (a nivel económico) con consolidación fiscal y eso no es fácil en una situación política que tampoco es fácil”, comenta Cooper a Perú21.

Cintilo

(Perú21)

(Perú21)

PESO POLÍTICO

El mayor cargo ocupado por Oliva en el MEF puede hacer pensar que se trata de un técnico más del gobierno de Ollanta Humala. Sin embargo, una fuente del Poder Ejecutivo dijo a Perú21 que las cualidades del nuevo ministro estarían a la altura del complejo panorama político que rodea al gobierno de Vizcarra.

“Tengo una buena impresión (sobre Oliva). Es más que un ex viceministro de Humala”, destacó la fuente. “Es una buena señal que esté poniendo condiciones”, agregó. Prueba de esto último sería que la fecha de su juramentación fue ayer, y no el miércoles 6 de junio, día en el que el jefe de Estado había anunciado que sería. Cabe recordar que el martes de esta semana el propio Martín Vizcarra había declarado a la prensa extranjera que la designación del nuevo ministro se produciría a más tardar el miércoles. La extensión del plazo habría ocurrido por las exigencias de Oliva.

Su llegada al MEF se produce en un ambiente en el cual el Poder Ejecutivo aún no recibe la aprobación de todas las facultades legislativas que ha solicitado al Congreso de la República, las mismas que serán necesarias para poder encaminar la reactivación de la economía y cumplir con objetivos como elevar la recaudación tributaria y volver a reducir la pobreza al cierre de este año.

El día uno del nuevo titular del Ministerio de Economía y Finanzas comenzó la tarde de ayer, pero sus resultados se observarán en el mediano plazo. Veremos si lo logra.

¿SABÍA QUÉ?

Para este año, el MEF ha proyectado que el PBI del país crecerá 4% en comparación con el periodo de 2017.

En cuanto al déficit fiscal, el Gobierno tiene como meta que este sea equivalente al 3.5% del PBI. Es decir, que los gastos del Estado no excedan los ingresos en dicho porcentaje.

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