equipara la colisión institucional entre el Congreso y el Ejecutivo con el choque de dos trenes desbocados en una carrera descontrolada que –dice– se inició el mismo día que Pedro Pablo Kuczynski ganó la elección y Keiko Fujimori sentenció que gobernarían desde el Congreso. Este es su análisis...

¿Se veía venir una crisis de esta magnitud?

Creo que sí. Esta crisis tiene dos orígenes: uno estructural y otro coyuntural. El estructural viene del diseño constitucional donde las políticas son muy malas y fomentan situaciones de este tipo. Coyunturalmente comienza con la elección de PPK y particularmente con la salida de Keiko Fujimori anunciando que ellos iban a gobernar desde el Congreso. Lo que hemos visto es un tren que no tenía frenos y otro tren que venía sin límites institucionales; era predecible que iba a haber un choque de trenes.

Viendo a los actores políticos, ¿hay alguno que, en su opinión, tenga más responsabilidad que el otro?

Esto es consecuencia de la conducta de todos y es difícil atribuir quién tiene más responsabilidad. Es como encontrarse en un cruce donde hay un accidente de tránsito con dos combis destrozadas, varios muertos tirados en el piso y ambos venían con tragos, sin frenos y a exceso de velocidad.

La colisión era inevitable…

Y era evidente por la irresponsabilidad de los dos lados. Podemos entrar en una discusión sobre quién venía más rápido, quién estaba más borracho, pero en el fondo son las conductas de ambos las que generan este problema.

Pero las consecuencias las asume un país polarizado, donde unos apoyan a Vizcarra y otros al Congreso.

Sí, y uno lo ve y lo lee en las redes sociales. (...) La situación es tan oscura y tan poco clara que los argumentos están muy ideologizados. Todos los constitucionalistas más o menos de izquierda están del lado de Vizcarra y los que podrían estar de lado del fujimorismo, o (son) de un cierto tipo de derecha, están del lado del Congreso. Yo soy abogado, no soy constitucionalista; es un asunto difícil de interpretar, aunque creo que hay claramente vulneración de las normas de los dos lados.

¿Cree que la disolución del Congreso ya estaba pensada o ha sido una reacción a la postura del Parlamento?

Creo que ya estaba pensada, desde el uso exagerado y casi caprichoso de la cuestión de confianza porque querían plantearla por cualquier cosa que se cruzara en el camino. (…) La propuesta de adelanto de elecciones, que era Sansón y los filisteos, era acabar con el Congreso y salir él (Vizcarra) también pero fortalecido. (…) Claramente había la intención de que el Congreso deje de operar. (…) Esta es la crónica de una muerte anunciada...

¿La elección de Vicente Zeballos como premier nos hace vislumbrar una política más confrontacional?

Mi preocupación es que hay signos que muestran un envalentonamiento sin mucha base institucional. El perfil del premier es un elemento, la foto con las Fuerzas Armadas es otro, (fue) innecesaria.

¿Cómo queda en este escenario Mercedes Araoz, quien juró como presidenta ante el Congreso?

Creo que no ha medido las consecuencias. Habría sido más conveniente que tomara equidistancia de las posiciones. En este zafarrancho, la regla más clara es ‘en la duda, abstente’. En esta situación de tanta incertidumbre juramentar como presidente no era lo más recomendable, debió haber esperado que hubiera claridad mayor. No soy quién para juzgar sus actos, pero yo no habría hecho lo mismo.

¿Qué debemos esperar ahora? El gobierno, en la práctica, lo tiene Vizcarra.

Me temo que vamos a estar en una situación de mucha incertidumbre por lo menos hasta la elección del nuevo Congreso y posiblemente más allá de esa fecha. (…) Este pleito nos afecta de manera importante a todos, no solo en lo económico, también en lo social, en los proyectos que el Estado tiene...

¿Qué debe hacer Vizcarra?

Lo primero que tendría que hacer si fuera un estadista, que no lo es, es dar un mensaje de tranquilidad y no de enfrentamiento, cosa que difícilmente va a hacer. (…) Lo segundo, si fuera un estadista, es ver cómo recompone el asunto institucional. La elección del nuevo Congreso no va a resolver ese problema, (…) parecería que lo mejor sería que él también se fuera y se convocara a elección presidencial.

¿Ud. le recomendaría eso?

El problema es que sin Congreso cómo lo hace, porque tiene que modificar la Constitución para adelantar elecciones.

Con su decisión, Vizcarra les ha abierto la puerta a los integrantes de este Congreso disuelto a una eventual reelección en 2021. ¿Cree que no se dio cuenta de eso?

(…) Efectivamente ha abierto la posibilidad de que los mismos integrantes de este Congreso, mucho más rápido, puedan regresar. No termino de entender adónde va. Creo que desde la reforma política, la reforma judicial, la reforma para el adelanto de elecciones, todas son excusas para resolver el conflicto por la vía de forzar al Parlamento a someterse o a salir. (…) La verdad, creo que no le importa mucho la institucionalidad, (solo) cómo resolvía este tema y quién tenía la pataleta que se impusiera sobre la otra.

DATOS

- Alfredo Bullard es abogado. Magíster en Derecho por la Universidad de Yale, Estados Unidos. Es autor de diversos libros y artículos en áreas de análisis económico del Derecho, regulación y libre competencia.

- En su opinión, la reforma política planteada por el Ejecutivo “fue mediocre y mal pensada y tan mal hecha que propuso inicialmente un Congreso bicameral, pero cuando se dio cuenta de que no iba a recibir apoyo, nuevamente cambió de opinión”.

- “La labor de las Fuerzas Armadas es mantener la tranquilidad pública”, acotó.

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