Pilar Nores, la compañera del señor García [PERFIL]

La esposa del ex presidente fue su más fiel acompañante. Ni los vaivenes, duros y tormentosos, lograron separarlos.

Pablo Vilcachagua
Pablo Vilcachagua

Pilar Nores Bodereau pasó a llamarse Pilar Nores de García en 1983 al contraer matrimonio con un joven político de nombre Alan García Pérez. Lo había conocido en España mientras estudiaba Economía. Ambos tenían 34 años y en dos más él conseguiría ser presidente y ella, primera dama.

Desde aquel lejano día de 1983, Pilar Nores de García nunca dejó de llevar el apellido de su esposo y es posible que esto nunca cambie.

Pilar nació en la apacible Córdoba, en Argentina, el 11 de marzo de 1949. Es la penúltima de 14 hermanos que se criaron dentro de una familia católica. De hecho, su madre iba a misa a diario a las seis de la mañana y su abuelo fundó un diario local conservador que duró cerca de 86 años. Su padre, Rogelio Nores, un notable intelectual de la ciudad que llegó a ser gobernador de la provincia, la presentó a la sociedad mediante un baile en su cumpleaños número 18.

Algunas de esas costumbres sobreviven aún en Pilar, que cada vez que se despide de uno de sus cuatro hijos lo hace con la señal de la cruz.

Alan García

 Alan García 

PRIMERA DAMA
​Es imposible hablar de Pilar Nores sin hacerlo de Alan García, con el cual tuvo cuatro hijos: Josefina, Gabriela, Luciana y Alan Raúl.

A su esposo lo acompañó en la campaña de 1985. Tras el autogolpe de 1992, en el que el expresidente Alberto Fujimori disolvió el Congreso y ordenó la reestructuración del Poder Judicial, García solicitó asilo en Colombia y posteriormente en Francia, tras ser acusado de enriquecimiento ilícito y de haber ordenado las matanzas en los centros penitenciarios. Pilar Nores estuvo allí, también a su regreso al Perú para estar a su lado en su nueva aventura política en 2001. Pero ni su carisma y elegancia pudieron ayudar a derrotar a Alejandro Toledo. Pilar tuvo un papel fundamental en 2006, cuando finalmente el hijo predilecto del Apra alcanzó el sillón presidencial por segunda vez.

Siempre estuvo allí, aún el 23 de octubre de 2006.

Aquel día en televisión nacional y bajo la mirada de todo un país, Alan García aceptó públicamente la paternidad de un hijo, fruto de una relación extramatrimonial. Pilar Nores, a su izquierda, lucía desencajada. No tenía por qué estar ahí, pero estuvo. La incomodidad nunca estaría mejor representada.

“Mantuve una relación con una persona de altas cualidades, relación de la cual nació un niño en febrero de 2005 (…) Tengo la satisfacción de contar con la comprensión y el respaldo moral de mi esposa, que me demuestra a mí mismo y a todo el país su altísima dignidad, su condición de madre y su condición de dama”, dijo García Pérez, sin atreverse a mirar a su esposa.

Años después, Pilar Nores contó que ella misma fue a pedirle al entonces presidente que haga lo que finalmente hizo, revelando que los cuatro hijos de ambos fueron los que sufrieron un verdadero tormento.

Sin embargo, algo se había resquebrajado. Antes de finalizar el segundo gobierno, en 2011 la pareja anunció su separación. Ella dijo que así se mantenían desde algunos meses, aunque la fecha exacta nunca fue confirmada. De todos modos, ella continuó con su rol de primera dama, liderando programas sociales, hasta el final del gobierno.

El distanciamiento no la pudo alejar de las investigaciones, como la que se hizo en 2011 sobre la fundación ‘Des Rayons de Soleil’, que había constituido junto a su esposo en 1994 en el principado de Liechtenstein.

En 2014 reconocería que siempre pensó que su matrimonio sería eterno, aunque no se quejó de lo que le tocó vivir. Al contrario, hasta reveló los descubrimientos que tuvo a raíz de su separación.

“Tengo una relación muy linda con la soledad. Permite más horas de lectura, reflexión, trabajo. No hay que tenerle miedo a la soledad”, dijo no tan convencida, aunque perdió la tranquilidad cuando la entrevistadora le consultó si tenía algún novio. 

“Ese tipo de cosas no. No me ponga en esos aprietos”, llegó a decir, sonrojada.

LA DESPEDIDA

El miércoles, cuando el país recién se enteraba que el ex presidente Alan García se había disparado en la sien, Pilar Nores corría desesperada por la entrada del hospital Casimiro Ulloa. Su esposo, el padre de sus cuatro hijos, moriría minutos después.

Si la muerte de Alan García ha dejado conmocionado a todo un país, Pilar Nores debe de estar viviendo una fatalidad. Ayer solo se despegó de los restos del ex presidente por unas horas para regresar a su casa para ponerse un atuendo negro. Las suyas, se convirtieron en las escenas más trágicas registradas en el velatorio y el abrazo suyo con Federico Dantón, la razón de su rostro desencajado 13 años atrás, es ahora una de las instantáneas más tristes de la jornada.

Es Pilar quien recibe las condolencias de amigos y familiares , de militantes, y las condolencias oficiales protocolares.

La señora rubia de mirada sentimental ha perdido a su compañero. Bajo unos lentes negros que poco ocultan la hinchazón de sus ojos ha venido recibiendo las condolencias de amigos y familiares. Por lo pronto, ya han comenzado a llamarla, Pilar Nores, viuda de García.

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