Alan García: La desaprobación no llega sola [ANÁLISIS]

Un análisis de las encuestas luego de su gobierno permite ver los traspiés del ex mandatario .

Alan García

(Trome)

Alan García: La desaprobación no llega sola. (GEC)

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

En el año 2011, cuando el entonces presidente Alan García dejó Palacio de Gobierno, las encuestas le daban una aprobación popular de 42%. Años de bonanza económica parecían haber superado las etapas más críticas de su lustro como mandatario: las protestas en la Amazonía y luego el ‘Baguazo’ en el año 2009, impactaron en su aprobación, pero esta pronto se recuperó y ni el escándalo Business Track ni las protestas en Tía María evitaron que se despida de la Casa de Pizarro con cierto sabor a triunfo. Ahora, en 2018, los últimos sondeos colocan a García como el político con la más baja aceptación, llegando a 8%.

¿Qué pasó en estos siete años para que la popularidad de García se haya mermado de tal manera? 50+1 siguió la línea de tiempo que marca ciertos hitos en la vida política del hoy protagónico político, y que si bien no es continua, sirve para el análisis en retrospectiva.

A FLOTE: MEGACOMISIÓN

En noviembre de 2011, el Congreso de la República de mayoría nacionalista instaló la megacomisión, un grupo de trabajo que investigó las irregularidades en el gobierno de Alan García. Durante el quinquenio de Humala, esta investigación fue herramienta política para el enfrentamiento entre el ex presidente aprista y la “pareja presidencial”. Pero el primer golpe hacia García llegó en marzo de 2013, cuando salió a la luz el caso ‘narcoindultos’ y ocupó la agenda durante casi todo el año, a tal punto que en julio, luego de la detención preventiva de Facundo Chinguel, las encuestas le daban 24% de aprobación, un bajón respecto a su favorable cifra de julio de 2011.

Durante el siguiente año, no solo los avances de la megacomisión marcaban la pauta, sino también los enfrentamientos verbales entre los esposos Humala-Heredia y el ex mandatario, que con éxito sorteó durante todo 2014 los señalamientos del presidente del grupo de trabajo, Sergio Tejada. En diciembre de ese desgastante año, García, que había logrado que la justicia ordene anular los informes de la megacomisión, poseía aún 24% de aprobación. Es decir, durante casi dos años, la popularidad de García entre subidas y bajadas no fue fuertemente afectada.

La desaprobación no llega sola [ANÁLISIS]

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La desaprobación no llega sola [ANÁLISIS]

El DESPEÑADERO: CAMPAÑA Y ODEBRECHT

Sin embargo, el primer bajón para el líder aprista después de cuatro años de haber dejado la presidencia vino con el anuncio de su precandidatura en octubre de 2015. Sus ambiciones por un tercer mandato no fueron bien vistas y las encuestas le dieron un 19% de aprobación. Desde entonces, todo fue cuesta abajo y, aunque la campaña presidencial merece otro análisis, recordemos que fue accidentada, el famoso debate lo expuso, su alianza con el PPC poco sumó y los resultados de las elecciones fueron penosos. En setiembre de 2016, refugiado en el Twitter desde donde opinaba, las encuestas le daban 13% de aprobación.

En diciembre de ese mismo año, el escándalo de Odebrecht salpicaría a todos los ex presidentes, incluido Alan García. Poco después, funcionarios de su gobierno fueron arrestados. Para 2018, el caso Odebrecht se había convertido en la pesada mochila del ex presidente. Luego de que se confirmaran las reuniones de García con el padre de Marcelo Odebrecht, la población fue consultada y le dio un 9% de aprobación. El punto más bajo que registran las encuestas es de 7% y coincide con la exclusión de Alan García del informe Lava Jato mientras se investigaba en la comisión presidida por Rosa Bartra.

NUEVA ESTRATEGIA

El líder aprista, viejo zorro en los quehaceres políticos, supo mantener viva su imagen manteniendo su oposición protagónica durante el gobierno de Ollanta Humala, pero visto en retrospectiva, pareciera que la ambición legítima de repetir mandato no fue lo más acertado en su carrera y cuando llegó el caso Odebrecht, no hubo chance de recuperarse. Quizá el hecho de querer evitar los procesos actuales golpee más su ya caída aprobación o como en los viejos tiempos de Humala, García lidere esa oposición descabezada y así nuevamente repunte.

Las acusaciones al gobierno de Vizcarra de “golpe de estado”, “persecución política” y “prácticas montesinistas” calan en cierto sector de la población afín al fujimorismo que hoy se encuentra sin líder. Después de todo, el ex presidente parece tener aún más vidas.

CIFRAS

- 42% de aprobación tuvo Alan García al dejar la presidencia en 2011. 7% ha sido su aprobación en agosto y setiembre de este año.

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