A dos días de celebrarse el , el debate de si existen o no diferencias de género en el mundo profesional de hoy vuelve a la agenda de la discusión pública. , experta en temas de empleabilidad laboral, nos explica el escenario actual.

¿En el mundo profesional, existen diferencias de género?
No. Si hablamos de sectores de menos nivel de educación o de menos oportunidades, el tema de género tiene un contexto distinto. Pero, en el mundo profesional moderno del Perú y de cualquier parte del mundo, ser mujer es una variable más, como puedes ser joven o mayor, alto o bajo.

Para ser profesional hay que estudiar. ¿En esa etapa sí se encuentran diferencias?
Todo lo contrario. Si tú ves en las universidades, hoy por hoy las que sacan los mejores puestos son las mujeres en todo tipo de carreras.

¿Y los recursos para estudiar?
Mucho se habla del machismo, de los problemas de las mujeres, y si hablamos de personas que no han podido terminar la primaria, ahí es otra realidad. En un mundo de profesionales, las mujeres no tenemos menos oportunidades. Sí pasa si hablamos de los Andes del Perú, donde hoy solo tres de cada 10 niñas acaban el colegio a tiempo; en la Amazonía es 1 de cada 10. Pero estamos hablando de un mundo profesional, formal. Allí el tema no es el género.

¿Cuál es el tema?
Es un tema de adónde quieres ir, quién eres tú, qué quieres hacer con tu vida.

¿Desde cuándo dejó de existir esa brecha entre varón y mujer en el mundo profesional?
Viene de hace una o dos generaciones. ¿Qué es lo que pasa? Lo que escuchamos son los horribles y tristísimos casos de violencia de género, de abuso, de empresas con malas prácticas que les pagan menos a las mujeres que a los hombres. Eso hay y mucho, y no se puede negar ni esconder. Es lo que nos llama la atención porque lo queremos cambiar, porque no es correcto ni justo, pero no es lo que pasa en la mayor parte de lugares. Yo creo que hombres y mujeres en el Perú tenemos igualdad de oportunidades al mismo nivel de ambición. Las oportunidades están para quien las quiere, las busca, se esfuerza, trabaja.

Los embarazos adolescentes originan que varias niñas no terminen sus estudios básicos y, por ende, no puedan desarrollarse profesionalmente. Allí sí existe una diferencia en el género.
Soy presidenta del directorio de CARE y trabajamos el tema de educación de niñas, pero las realidades que vemos en las ciudades no son esa. Estás hablando de una minoría, del 10% de los peruanos. En CARE tenemos el proyecto Niñas con Oportunidades, que está en su fase piloto. Estamos trabajando en 20 colegios en Huancavelica y en la sierra de Ica, con 4,500 niñas, encontrando la fórmula perfecta de intervención. Cuando la encontremos, trabajaremos para que se convierta en una política pública, para que en el Perú el tema de las niñas abandonadas sin educación y sin oportunidades pase a ser un tema relevante en la agenda pública.

¿No lo es?
No. Hoy en día es relevante que las niñas y niños acaben su colegio a tiempo, pero, en el caso de las niñas, hay problemas adicionales entre las familias de extrema pobreza. Pero, otra vez, gracias a Dios, es un sector.

¿En puestos gerenciales, de dirección, sí hay una paridad?
Todavía hay más directores hombres que mujeres. En las gerencias generales, de alto nivel, es un 70% a 30%. Pero eso es también por un tema de elección, no por falta de oportunidades. No podemos generalizar, pero vemos que hay muchas mujeres que tienen la opción de escoger y muchas veces escogen quedarse unos años en casa, mirar la familia, y luego regresan con fuerza a sus carreras profesionales. Por eso es que recomendamos a las empresas flexibilidad laboral, porque las empresas hoy no se pueden dar el lujo de perder todos esos talentos que no quieren trabajar 60 horas a la semana en cargos ejecutivos.

¿No existe esa flexibilidad?
Muchas empresas todavía estiman que la gente tiene que cumplir con horarios y no trabajar por resultados. Y tienes un gran contingente de mujeres profesionales que trabajan desde sus casas, con otros regímenes que les permiten desarrollarse como profesionales y tener tiempo para su familia. Muchos paradigmas se han roto. No podemos pensar en el mundo como lo veíamos hace dos generaciones, el machismo, las mujeres tienen la desventaja, pobrecitas... No somos víctimas de nada. Hoy una mujer educada, si es ambiciosa, va a salir adelante de todas maneras. El género no es una razón para victimizarse; al contrario, es una razón de orgullo. El género no es lo que va a determinar el éxito o el fracaso.

¿En el Día Internacional de la Mujer, cuáles son los retos para la sociedad?
Les hemos puesto mucha atención a los temas urgentes, como la violencia contra las mujeres, que es un horror, o el tema de la educación de las niñas. Pero para mí es fundamental el llevar inspiración a más mujeres. En el Perú a las mujeres no nos educan para ser ambiciosas porque se asume que la ambición es un defecto y ser ambicioso es tener una idea de quién soy, qué quiero hacer con mi vida, hasta dónde quiero llegar, cuál es mi meta y caminar hacia allá con ganas y fuerza.

¿Esa ambición no es innata?
No. Atreverse a tener éxito es cultural.

¿Y eso empieza por el colegio o por la casa?
Hay casas donde se fomenta, hay casas en que no; hay colegios donde se fomenta mucho y colegios donde no se fomenta nada. El Perú no es un país que habla de sueños, de misión, de competir y ganar. Estamos muy abocados a mirar nuestros problemas inmediatos, que son muchos. No hay una cultura que se focalice en que los niños pueden llegar tan lejos como se lo propongan. Es un tema de autoestima personal, de autoestima nacional.

AUTOFICHA

- “Soy presidenta de LHH-DBM Perú y de LHH Chile, empresas consultoras líderes en outplacement y movilidad del talento en ambos países. Presidenta del directorio de CARE Perú, organización sin fines de lucro que apoya a las comunidades pobres para erradicar la pobreza. Autora del libro Usted S.A.”.

- “En el Perú, como en cualquier parte del mundo, las mujeres tenemos una reputación muy bien merecida por ser muy trabajadoras, cumplidas y entregadas al trabajo. Leales, honestas, y esa buena reputación, inherente al género, me ha ayudado en varias ocasiones”.

- “En las familias de extrema pobreza todavía los padres, si tienen que escoger, escogen al hermano para estudiar y la hermana se queda en la casa cuidando a los hermanitos. Es un riesgo que tienen 77 mil peruanas que están en extrema pobreza, pero es un segmento de la población”.