Pobladores y promotores de turismo de la provincia de Pisco denunciaron la aparición de huellas de neumáticos aproximadamente a unos 500 metros al norte de la emblemática figura de El Candelabro, ubicada en la Reserva Nacional de Paracas, en .

Según se informó, los vehículos ingresan a la zona por una ruta no autorizada ubicada a un lado de la carretera, burlando los avisos de prohibición de acceso a la zona que fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura en 2016.

Los guardaparques de la reserva han levantado tranqueras de tierra y arena; sin embargo, los malos turistas burlan estos controles, por lo que los denunciantes han solicitado al Instituto Nacional de Cultura (INC), que refuercen la seguridad y mejoren la señalización en la zona.

El pedido lo sustentaron en que —sin un control— el geoglifo de El Candelabro podría sufrir daños irreversibles, tal como ocurrió hace algunos días con las Líneas de Nasca, luego que un chofer de un camión ingresara sin autorización a la zona intangible ignorando la señalización que indica la condición patrimonial del área.

En agosto de 2016,  Personal del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) intervino a un grupo de personas que dañó una zona frágil cercana al geoglifo El Candelabro. En aquella oportunidad, se incautaron 2 camionetas, 1 cuatrimoto y 1 auto, pero los propietarios de los mismos, al percatarse de la presencia de las guardaparques, se dieron a la fuga.