Fernando Cáceres sobre Ley Mordaza: "Me da la impresión que el Estado va a estar atado de manos" [PODCAST]

Perú21 conversó con Fernando Cáceres, ex viceministro de Gestión Institucional del Ministerio de Educación y gerente general de la consultora Síntesis, especializada en asuntos regulatorios y comunicaciones.

Jimena Hernández
Jimena Hernández

El Pleno del Congreso de la República aprobó el último jueves, por insistencia, la Ley Mordaza con 70 votos a favor, 30 en contra y 7 abstenciones.

La norma que prohíbe la publicidad estatal en los medios de comunicación privados ha sido ampliamente criticada por organismos defensores de la libertad de expresión y medios de comunicación pues restringe el derecho de la ciudadanía de estar informados sobre las campañas sociales del Estado y, además, atenta contra la prensa libre.

Perú21 conversó sobre el tema con Fernando Cáceres, ex viceministro de Gestión Institucional del Ministerio de Educación y gerente general de la consultora Síntesis, especializada en asuntos regulatorios y comunicaciones.

Cáceres ha visto en primera persona la efectividad del uso de la publicidad estatal en medios privados cuando tuvo que sortear la huelga magisterial del año pasado.

¿Por qué el uso de la publicidad es importante en la gestión de las políticas públicas?

El tema de la información o la contratación de publicidad por parte del Estado puede tener una serie de usos. Cuando hablamos de este tema se discute mucho sobre qué va pasar con las campañas de vacunación, educación, contra la violencia, cosas super importantes y obviamente eso se suspendería porque los medios estatales y las redes sociales no tienen la llegada que tienen los medios masivos.

El enfoque que se olvida, y se hace esto porque Mauricio Mulder nunca ha sido ministro y probablemente no tenga experiencia ejecutando nada, es el uso de los medios de información o los canales de publicidad en los medios para poder hacer frente a una serie de problemas que se presentan cuando estás gestionando un ministerio.

En el caso de las huelgas y los paros es evidente, acabamos de tener una amenaza de paro de transportistas y cuando uno iba al sur lo que la gente había escuchado era que el incremento del ISC estaba generando un incremento en el precio de la gasolina y del diesel, eso era mentira porque el incremento en el impuesto selectivo al consumo ni siquiera se había podido sentir todavía.

Si uno no tiene herramientas efectivas para romper ciertas posverdades o mentiras que algunos propalan durante paros, huelgas o medidas que se levantan contra políticas públicas, el Estado la tiene bien cuesta arriba para reducir el apoyo de la opinión pública a ciertos grupos de poder que estén organizados. 

Por ejemplo, la huelga magisterial del año pasado. Se había acordado un incremento en el piso salarial a S/2,000 permanente y sin embargo lo que se propalaba en las redes sociales y a nivel de sus bases era que no. También se decía que se iba a privatizar 50,000 colegios cuando nada de eso estaba previsto de entrar en concesión.

Para gestionar conflictos sociales con grupos de poder organizados, que hacen uso de las redes sociales, boca a boca y mentiras que se propalan para exacerbar los ánimos, no puede combatirse sin información que llegue a los oídos de la gente y lamentablemente el Internet solo llega al 40% de la población, y la sintonía de estos decanta en medios privados y no públicos.

Francamente, (en el caso de la huelga magisterial del año pasado) nos hubiera sido muy complicado romper esa resistencia, ese apoyo de las bases hacia la huelga si no se hubiera podido utilizar medios masivos para comunicar los beneficios que ya se habían acordado. Dando avisos en los periódicos y avisos pagados.

EXCEPCIONES INSUFICIENTES

Como mencionas, sin los medios privados no se hubiera podido mitigar la huelga magisterial del año pasado. Ahora, en un escenario donde básicamente se limita al Estado a que solo se use redes sociales ¿cómo evitar que la información del Estado se mezcle con los ‘fake news’ que abundan en Internet? ¿qué hacer ante un panorama así?

El Estado siempre puede recurrir a medios ganados, buscar entrevistas y contenidos de interés y a través de ello ganar espacios en los medios.

El problema es que, por ejemplo, imaginemos el medio de comunicación de mayor penetración, la radio; pongámonos en un escenario que el ministro Daniel Alfaro frente a una huelga de maestros logre que en horario estelar le den un espacio, va y explica, pero eso lamentablemente es insuficiente por una razón muy sencilla: en provincias las radios que se escuchan son locales.

Entonces, se tendría que sacar a todos los ministros, viceministros, directores generales del ministerio y pasearlos por el Perú, invertir plata en viajes mientras que dejan de gestionar el día a día para que su voz se llegue a escuchar.

(En el ministerio de Educación) tuvimos que hacer una pauta en provincia y a través de esos mecanismos hacer llegar lo que ya se había aprobado.

Las excepciones que han aprobado en la Ley Mordaza son claramente insuficientes. Hay algunas cosas de esta norma que parecen sensatas como el hecho que no se pueda usar las imágenes de los personajes públicos en publicidades que sí se aprueben, parece prudente.

Por ejemplo, el alcalde Castañeda publica su imagen junto a los hospitales de la Solidaridad, en esos casos me parece bien que se establezcan limitaciones para que los funcionarios públicos no abusen de aquello que finalmente es un servicio a la ciudadanía.

Considerando que la penetración del Internet es baja y el uso de smartphones no es generalizado ¿Qué panorama le espera a las políticas públicas ahora que su difusión será más difícil y limitada?

Es bastante limitante lo que se ha aprobado, hay algunas formas de hacer cosas para que la información llegue a la población. Por ejemplo, si viene la matrícula escolar se puede ir a las UGEL y/o colegios y poner avisos. Pero dudo que pueda haber un impacto equivalente al que tiene la publicidad estatal.

En esos casos con mucho esfuerzo se puede llegar a la población interesada. Pero, qué pasa en aquellos casos en los que la gente no está interesada en buscar información, por ejemplo las huelgas y los paros. A mí me parece un caso bien extremo donde se debería aprobar una excepción para gestionar mejor las políticas públicas.

Me da la impresión que el Estado va estar atado de manos en varios casos bien importantes como la violencia contra la mujer, y hay otros casos que no son menores donde el Estado tendrá problemas para avanzar.

Ciertamente yo creo que se debe establecer ciertas restricciones. Todo esto es por un caldo de cultivo que viene desde la época de Humala y Nadine Heredia. Ellos utilizaron los programas sociales como mecanismos de propaganda.

Claramente hubo un exceso con fines políticos, pero no deberíamos ir de un lado del péndulo hacia el otro porque vamos a terminar afectando el mismo derecho de la población a acceder a temas para su desarrollo en aspectos medulares como educación y salud.

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