En los últimos meses, las repercusiones ocasionadas por el COVID-19 se han expandido con fuerza por toda la región, afectando seriamente a las poblaciones indígenas.
En los últimos meses, las repercusiones ocasionadas por el COVID-19 se han expandido con fuerza por toda la región, afectando seriamente a las poblaciones indígenas.

Las poblaciones indígenas vienen sufriendo los estragos del Son especialmente vulnerables por la situación de pobreza y falta de servicios con los que viven. Según datos del International Work Group for Indigenous Affairs (IWGIA), en América Latina existen más de 45 millones de personas que pertenecen a más de 800 pueblos indígenas, de los cuales la mitad cuenta con menos de 3.000 personas. El panorama es preocupante, y no se les puede ignorar.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha advertido sobre “la situación de especial vulnerabilidad en la que se encuentran los pueblos indígenas, particularmente aquellos en aislamiento voluntario y contacto inicial, y resalta la necesidad de elaborar respuestas específicas para este colectivo, que sean respetuosas de su cosmovisión y diversidad cultural”. A propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora el 9 de agosto, nos recuerda que en el Perú, de las 47 lenguas indígenas, solo se ofrecen programas de educación a distancia en 9 lenguas.

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Llamado a la Acción de UNICEF

1. Aprovechar la situación de crisis por la pandemia para lanzar o relanzar programas de Educación Intercultural Bilingüe relevantes y consistentes, que respondan a las necesidades educativas en cada uno de los países. Estos deben estar centrados en el fortalecimiento de la formación a docentes que hablen las lenguas originarias, la expansión de servicios de educación primaria y secundaria intercultural bilingüe y la atención a personas con discapacidad. Para ello se requiere contar con mayores recursos y voluntad política para adelantar las transformaciones necesarias para atender a todos los pueblos indígenas.

2. Lo anterior no será posible sin construir o reforzar sistemas de información, monitoreo y supervisión que reflejen la realidad y necesidades educativas de las poblaciones indígenas.

3. Es imperativo redoblar esfuerzos y aumentar las inversiones para que los programas de educación a distancia que implementan los países lleguen a las comunidades indígenas con calidad y pertinencia cultural, mejorando la conectividad digital, la provisión de equipos (computadores, tabletas, teléfonos móviles, etc.) y medios (radio, televisión, internet, etc.) junto con material impreso y otras ayudas educativas.

4. Si bien, varios países están comenzando a reabrir las escuelas con protocolos de bioseguridad adecuados, es urgente priorizar el regreso seguro de los niños, niñas y adolescentes indígenas a sus escuelas, con énfasis en programas de refuerzo y aceleración, así como otros servicios complementarios de salud, alimentación y protección contra la violencia.

5. Es preciso involucrar de manera decidida a las organizaciones indígenas a fin de incluirlas en consultas y procesos de toma de decisiones, como señala el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Por ejemplo, es particularmente importante que las medidas de reapertura gradual y segura de las escuelas tomen en cuenta la opinión de las comunidades, salvaguardando el derecho de niñas, niños y adolescentes a una educación de calidad y culturalmente pertinente.

6. Se requiere configurar alianzas más potentes entre las autoridades educativas nacionales/locales y las propias comunidades. UNICEF está comprometido con estos esfuerzos, por lo que continuará apoyando las iniciativas de los gobiernos para mejorar la gobernanza y respuesta a la crisis, al tiempo que permanecerá cerca de las comunidades indígenas y escuelas de zonas priorizadas para contribuir a materializar estas políticas. UNICEF trabaja también con otras agencias de las Naciones Unidas y organizaciones humanitarias buscando soluciones creativas y sostenibles.

7. Es preciso fortalecer la cooperación sur-sur, que permita el intercambio de experiencias y cooperación técnica entre países de la región en torno a estrategias exitosas de educación a distancia para poblaciones indígenas, producción de materiales, formación de docentes, entre otras iniciativas; construyendo a partir de evidencia y buenas prácticas, recuperando el liderazgo en Educación Intercultural Bilingüe que tuvo la región en el pasado y conectándola con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

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