Descubren área de festines en honor a los muertos en complejo arqueológico El Chorro

Está ubicado en Pomalca, región Lambayeque . Recinto Estuvo acondicionada con un espacio para la preparación de alimentos, con cocinas, almacenes y áreas de consumo; así como un altar donde una autoridad presidía la ceremonia y el festín.

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

El complejo arqueológico El Chorro se convirtió en el escenario de un nuevo descubrimiento arqueológico. Investigadores del MuseoTumbas Reales de Sipán lograron identificar una extensa área donde se practicaban festines de conmemoración a los muertos de la fase final de la cultura Mochica y el Horizonte Medio.​

Desde el 24 de septiembre, arqueólogos del Museo Tumbas Reales de Sipán, del Ministerio de Cultura, bajo la dirección de Edgar Bracamonte y asesorados por el. Walter Alva, iniciaron trabajos de investigación en el sitio ubicado en el distrito de Pomalca.

A los pocos días de iniciados los trabajos de investigación, empezaron a descubrirse testimonios extraordinarios de tumbas de la cultura Lambayeque y algunas ofrendas Chimú, que serían el preludio de la función que habría cumplido El Chorro en épocas prehispánicas.

El avance de las excavaciones reveló la existencia de enigmáticas evidencias correspondiente a la época final de los mochicas, un período conocido como Horizonte Medio 2 (800 - 1000 años d.C.) y al Período Intermedio Tardío (1000 a 1460 años d.C.).

HALLAZGOS

Hasta la fecha se han descubierto 32 tumbas, 23 corresponden al final de la tradición Mochica (Horizonte Medio) y 9 a la Cultura Lambayeque.

También se registraron 40 vasijas de cerámica de uso doméstico, empleadas en la elaboración, almacenaje y transporte de alimentos. Muchas de ellas tienen incluso decoración en alto relieve y pintura. También se descubrieron objetos empleados en los festines y ceremonias, como elementos de metal, figurinas, cucharas de hueso, etc.

El área de los festines estuvo acondicionada con un espacio para la preparación de alimentos, con cocinas, almacenes y áreas de consumo; así como un altar donde una autoridad presidía la ceremonia y el festín.

Presentaba, además, una enorme cantidad de postes de madera en buen estado de conservación, indicando que se trataba de espacios techados con pisos y pequeños muros que delimitaban recintos. Luego de culminadas las ceremonias de culto a los muertos, los participantes dejaban enterradas las ollas, tinajas y cántaros para la siguiente festividad.

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