¿Este pánico exagerado no les recuerda que ya pasamos por esto? Hace tres años, más o menos por estos días de marzo, los limeños eran protagonistas de varias postales donde el producto estrella era el agua embotellada. A raíz de los huaicos en la sierra de la capital se restringió el acceso de agua potable por unos días, pues el desastre natural había ocasionado el colapso de la planta de tratamiento.

En 2017 se triplicó la demanda de agua embotellada a tal punto que algunas marcas tuvieron que activar horarios nocturnos por la alta e irracional compra de este producto y ¿cuál fue la consecuencia? El desabastecimiento en supermercados y el límite de la adquisición.

¿QUÉ APRENDIMOS? NADA

De la mano con el aumento de infectados por en el país, también se elevó la demanda de los productos de primera necesidad al extremo de dejar anaqueles completamente vacíos. Fuera de los supermercados mayoristas hay largas colas de personas que por poco y hasta acampan una noche antes. Costales de arroz, azúcar, gel antibacterial, toallas desinfectantes, planchas y planchas de papel higiénico, parece que nada es suficiente para sentirse preparado ante la inexistente amenaza de escasez.

Eso es lo que pasa cuando le damos rienda suelta a nuestros miedos por más irracionales que sean, nos dejamos guiar por el egoísmo y lo queremos abarcar todo, incluso si lo que tienes es más que suficiente. Pero, lo peor viene después, cuando el colectivo imita ese comportamiento y se convierte en una ‘histeria colectiva’.

La psicóloga y terapeuta Janett Cuyutuca explica a Perú21 que esta conducta se produce por una “desesperación total y más si está seguida de la ansiedad, del estrés, de la presión laboral. Además hay una preocupación que se da de un momento a otro por un tema de salud y de alimentación” a raíz de los casos de contagio por el COVID-19.

Coronavirus en Perú: esta es la situación en los supermercados de Lima

El otro punto que resaltó la especialista es el sentido de alienación del peruano. “Se piensa que aquí (el COVID-19) va a pasar de la misma medida (que en Asia o Europa) cuando no es así. Tenemos más gente muriendo por dengue y ese es un tema más importantes o la tuberculosis que son noticias nacionales que muchas veces se ignoran”.

Como el coronavirus ha cobrado ya más de cinco mil vidas en países más ‘desarrollados’ que el nuestro, el peruano toma la medida más exagerada que tiene para prevenir: comprándolo todo.

“Cuando estás en un mundo capitalista y un mundo en el que simplemente quieres tu bien y no te importa la otra personas sucede el egoísmo total, donde no te importa lo que le suceda a otras personas, sino tus propios beneficios (que no está mal) hasta que dejas de ser empático y te conviertes en alguien “despreciable” o "poco agradable” si lo prefieren, para no dañar susceptibilidades.

LE PUEDE PASAR HASTA AL MÁS RACIONAL

Las características del pánico pueden tanto “animar como desanimar”. La terapeuta señala que cuando tienes frente un factor desesperante, a pesar que seas una persona muy tranquila y de convicciones morales fuertes, llega un momento en el que ese factor va a empezar a desesperar tus emociones. Puede ser desde una persona hasta las redes sociales, que a veces se utilizan como plataforma de desinformación y falsas noticias.

“Cuando hay incendios o terremotos en otros países, la gente compra los productos que cree que les va a servir. Hay un tema de querer tenerlo todo porque puede volver a pasar y es mejor estar abastecidos. Las personas llegan a ser así por lo que observan y miran, eso los impulsa a actuar de diferentes modos”, dice la especialista Cuyutuca.

Otra arista de esta conducta alarmista está motivada porque todo lo que conocíamos como cotidiano se frena de repente. Las actividades están paralizadas a nivel nacional y mundial, lo que no ocurre todos los días, así que no estamos preparados para ‘reaccionar correctamente’ frente a esta situación y esto es más complejo de lo que parece. Por el momento lo que podemos hacer es pensar en la otra persona como si fuera parte de nuestra familia. Toma lo que necesites, pero deja para el resto. Simplemente no hagas lo que no te gustaría que te hagan a ti, de eso se trata la empatía.

Coronavirus: mercados de Lima se encuentran abastecidos