El envío de una comisión del OEFA al proyecto minero es un traspié. Hubo una declaración del gobierno de Vizcarra de que respetaría lo que decida el Consejo de Minería. Y, por entonces, ya se había otorgado la licencia de construcción a Southern Copper.

La predictibilidad en este caso es fundamental. En procesos como este, no se depende de la voluntad del funcionario, que no es discrecional. Si me pide el Estado que cumpla con condiciones y lo demuestro, me tiene que otorgar la licencia. Pero yo siento que el envío del OEFA a Tía María es como un regreso a volver a ver el tema.

Por otro lado, qué operaciones de fiscalización hará el OEFA si la minera no ha iniciado sus operaciones. No tiene ningún rol. No va a poder trabajar sobre algo que no se está construyendo. ¿Qué hará? Ir a revisar el estudio de impacto ambiental. Ya estamos volviendo a cambiar las reglas de juego.

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