Los desbordes de los ríos Tumbes y Zarumilla causados por el último fenómeno de causaron graves daños a más de 1,300 familias que viven en la zona y afectaron su producción agrícola. Por ello, la Autoridad para la  (ARCC) está ejecutando en el lugar diversas obras de prevención, a fin de que una nueva crecida no perjudique a los pobladores.

Raúl Peña Zapata es un agricultor de plátanos del sector Huaquillas, en Tumbes, que el año pasado perdió toda su cosecha. Su chacra está ubicada en la margen derecha del río Tumbes, junto a platanales y cultivos de arroz y está agradecido porque las nuevas defensas ribereñas ahora protegerán sus cultivos.

“El año pasado el río nos mató todo el plátano. Perdí todo mi capital, pero este año estoy contento porque con este muro alto de defensa ribereña el río ya no nos volverá a maltratar”, afirmó.

Con la arena extraída de la descolmatación del río Tumbes se han emparejado los terrenos adjuntos a la margen derecha, haciendo ganar varios metros a las chacras de los campesinos que ahora podrán sembrar plátanos orgánicos. Pero además se trabaja en una solución integral para que el río nunca más se desborde.

Los proyectos

La Autoridad para la Reconstrucción con Cambios informó que está trabajando de manera conjunta con los presidentes de juntas de usuarios, academias, alcaldes, gobierno regional y funcionarios del Ministerio de Agricultura y Riego los términos de referencia para contratar a la empresa que se hará cargo de ejecutar las soluciones integrales de las cuencas de los ríos Tumbes y Zarumilla, así como del drenaje de la ciudad tumbesina.

“Queremos que los expertos de la región participen en la elaboración de este documento que identifica las necesidades de infraestructura que debe tener cada cuenca para mitigar los desbordes”, indicó Edgar Quispe Remón, director ejecutivo de la ARCC.

En la cuenca de Puyango-Tumbes se trabaja para gestionar el recurso hídrico con el fin de que el exceso de agua sea usado en la época de sequía.

En el caso de la región Tumbes se diseñan los planes maestros de gestión integral de los ríos Tumbes y Zarumilla, que están a cargo de la Cooperación Andina de Fomento (CAF) y la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

Estos proyectos son complementados con el sistema de drenaje pluvial de la ciudad, proyectado hasta el año 2040, cuyos términos de referencia están a cargo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).