(Foto: Gianmarco Delgado / GEC)
(Foto: Gianmarco Delgado / GEC)

Confinados en nuestras casas por la cuarentena, palpamos de cerca lo relevante que es para nuestras vidas que el sector telecomunicaciones esté operativo, ya sea para seguir trabajando y mantener a nuestras familias o para que los más jóvenes pasen el encierro de una forma más llevadera.

Estos servicios que nos conectan al mundo nunca han sido gratis y, con nuestros ingresos golpeados por el aislamiento, debemos enfrentar el dilema de si pagar o no el recibo de fin de mes. Finalmente, nadie sabe qué pasará con la economía y es sabio guardar pan para mayo.

Ante esta situación, algunos políticos irresponsables, como el fujimorista Diethell Columbus, reclamaron con indignación la insolencia de las operadoras de intentar cobrar por sus servicios en plena crisis. ¿Acaso solo les importa lucrar o es que en realidad necesitan cobrar para evitar que se rompa su cadena de pagos?

Según datos que pude averiguar, esto va más allá de la simple codicia de las operadoras. Por ejemplo, de ellas dependen 13,000 trabajadores directos y 95,000 indirectos (y sus familias) que necesitan cobrar a fin de mes. También, 5,000 proveedores del sector (95% peruanos) esperan cobrar por sus servicios, los cuales ascienden a S/1,200 millones al mes.

Lamentablemente, la crisis ha hecho que la recaudación del sector caiga 60%, con lo que esta cadena de pagos se puede romper. Si bien existe una gran cantidad de peruanos cuyos ingresos han sido afectados y deben recibir facilidades como en otros sectores, hay otros que seguirán cobrando (ej., congresistas) y que deberían honrar obligaciones.

La ruptura de una cadena de pagos generaría un desastre social que afectaría a miles de familias. Así que, si puedes pagar, hazlo.