[Opinión] Yesenia Álvarez: La corrupción es inmoral. (GEC)
[Opinión] Yesenia Álvarez: La corrupción es inmoral. (GEC)

Con el reportaje de Cuarto poder se esperaría que los políticos y las corrientes de opinión que se jactan de luchar contra la corrupción expresen su rechazo contundente; sin embargo, en el debate público de estos días han hecho gala el silencio, la condena a medias, la justificación y la tolerancia con los indicios de corrupción que involucran al presidente Castillo.

Llama la atención las declaraciones de la congresista Susel Paredes, quien ha dicho que “él puede ser delincuente, pero no es incapaz moral permanente” (sic). Hay que aclararle a la congresista que un delincuente es de todas maneras un inmoral y que, por tanto, un delincuente en un Estado de derecho no tiene capacidad para gobernar y menos si lo vamos a dejar a cargo de recursos públicos.

Por tanto, dados los hechos, es legítimo y constitucional que se discuta excepcionalmente sobre la incapacidad moral del presidente.

Algunos sostienen que esta causal es demasiado subjetiva, que la moral es subjetiva, pero una argumentación como esta tendría sentido en casos límite, en los que nos resulte difícil distinguir si se trata de su moral o si está vulnerando la ética con la que debe conducirse un funcionario. Y no estamos discutiendo aquí, por ejemplo, si la infidelidad de un mandatario podría ser moral o inmoral a efectos de gobernar. Tampoco se están afectando sus derechos fundamentales.

Un reportaje que muestra al presidente en reuniones clandestinas fuera del Despacio Presidencial con postores que luego se adjudican contratos millonarios del Estado es una inmoralidad distinguible y clarísima que da pie, incluso, a investigar penalmente varios delitos. Y no es subjetivo; es fácil de distinguir el bien y el mal aquí. Por eso existen leyes contra la corrupción.

Cualquier demócrata racional que luche contra la corrupción se preocuparía, más bien, por no dejar que un investigado por corrupción no acumule más poder, más tiempo con recursos e instituciones del Estado a su servicio, porque pasará lo que tienden a hacer los corruptos: organizarse, blindarse, protegerse y hacerse inalcanzables por la ley.