¿Y tú, qué haces para salvar a tu país?
¿Y tú, qué haces para salvar a tu país?

Aparte de esos que por “dignidad” no se dan cuenta que –para salvar su libertad, su poco o mucho patrimonio, su modo de vida y hasta su cuello– deben votar contra el comunismo (no a favor de nadie) y de esos ingenuos que piensan que “no va a pasar nada” porque el Congreso y las FF.AA. detendrían cualquier zarpazo senderoide, existen también los indolentes, aquellos que sí saben lo que se viene con el comunismo y que van a votar contra él, pero que no se están movilizando para unir a otros en su decisión y así derrotarlo. No es hora de solo sufragar y esperar nomás, sino también de hacer todos los esfuerzos propios para colaborar a salvar a tu país. ¡Hoy sobra esa actitud tan limeña de esperar que otros te solucionen los problemas comunes! Para graficarla, recojo lo que escribió el oficial inglés Carey Brenton acerca del carácter nacional en su informe a la Reina Victoria sobre la Guerra con Chile:

A pesar de que, como ya mencioné, habían llegado noticias a Lima sobre el desembarco de los chilenos a Chilca, al volver a la capital esa noche no encontré ningún preparativo para oponerse al desembarco ni se adoptaban medidas enérgicas al respecto. Quizá debería decir aquí, de una vez por todas, que los peruanos no entienden el significado de “medidas enérgicas”, es decir, no tienen idea de cómo actuar inmediata y decisivamente, de improviso. Cuando surge alguna emergencia piensan que “algo” debe hacerse, pero al mismo tiempo se consuelan pensando que es casi seguro que “alguien” está haciendo ese “algo”, o si no, entonces será hecho por algún otro el día de mañana. Es imposible apurarlos; la única manera de lograr que algo se efectúe prontamente es permaneciendo al lado del oficial que debe encargarse de un asunto hasta que sea ejecutado. Es un error fatal irse con la simple promesa de que un pedido será satisfecho al día siguiente…

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