Carlos Parodi
Carlos Parodi

El Perú necesita volver a creer para volver a crecer. El principal daño que hace la corrupción sobre una sociedad es la casi total pérdida de credibilidad en quienes la dirigen.

Una sociedad cuyos miembros (compradores, empresarios, gobierno, entre otros) no creen en ellos mismos jamás podrá crecer de manera sostenida y menos desarrollarse.

La confianza es como un jarrón roto. Se puede pegar, pero nunca volverá a ser como el original. El problema es que la confianza es la base de una economía. Hoy el jarrón está roto en el Perú. Al menos debemos pegarlo para tratar de usarlo nuevamente. La gran pregunta es cómo hacerlo. Y aquí no existen recetas.

En las redes sociales y en cualquier conversación, con justa razón, se critica el desenlace de la alucinante corrupción que existe en el país; sin embargo, ya es momento de dejar que los procesos anticorrupción sigan su curso y nos pongamos a pensar en cómo le vamos a dar la vuelta al partido.

¿Se necesita refundar la clase política? ¿Se requieren nuevas personas? ¿Cómo establecemos candados para que esto jamás vuelva a ocurrir? ¿Qué hacemos para volver a creer? ¿De qué nos sirve comentar cifras económicas si las bases mismas de la economía, representadas por la confianza entre sus miembros, se encuentran dañadas?

Hoy más que nunca se requieren esfuerzos multidisciplinarios para comprender cómo nos hemos metido en esto y a partir de ahí pensar en cómo vamos a salir.

La economía es una ciencia social, pero la sociedad no se arregla solo a partir de ella. Vivimos en una sociedad enferma y la economía funciona dentro de ella.

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