Voluntad de diálogo

“Vizcarra necesita de esos votos en el Congreso si realmente quiere ser un presidente reformista, pero son ellos quienes ahora están obligados a traer a la mesa más acciones que promesas”.

Martín Vizcarra

(Renzo Salazar/Perú21)

(Renzo Salazar/Perú21)

Augusto Rey
Augusto Rey

Desde el comienzo se dedicaron a obstruir al gobierno ppkausa, a pesar de que la agenda que se supone cada uno traía era bastante similar. Una era más sanisidrina y otra más popular, pero coincidentes. En realidad, lo que les interesaba era el sillón presidencial, no una agenda país, como los voceros del fujimorismo solían repetir. Impulsaron la vacancia presidencial y casi lo logran. Al final, empujaron a PPK hasta el abismo de donde le fue imposible salir.

Eran otros tiempos: el fujimorismo tenía mucha palanca para negociar, eran dueños del Congreso, y ponían y sacaban gente del Gobierno. Buena parte de los altos funcionarios pasaba por su filtro, los CV eran revisados y tenían a sectores del Ejecutivo en su bolsillo.

Luego fueron contra el benjamín de los Fujimori que había propiciado un primer debilitamiento del keikismo canjeando votos por indulto. Le tendieron una trampa con astucia delincuencial. Podrían haberse detenido ahí. La alarma ya sonaba. Pero, víctimas de su propia fuerza, cargaron contra el nuevo presidente, a quien ellos mismos habían llevado hasta ahí. Les salió mal. Nadie esperaba que Vizcarra tuviese tanto oficio político. Tampoco que aparecerían los audios de los “hermanitos” o que un fiscal se atrevería a hacerle el pare a los más poderosos del país.

Dos años y medio después, el fujimorismo no tiene mayoría y la marca K se ha despintado. ¿Recién ahora surge voluntad para una agenda legislativa de consenso? Vizcarra necesita de esos votos en el Congreso si realmente quiere ser un presidente reformista, pero son ellos quienes ahora están obligados a traer a la mesa más acciones que promesas. Si realmente pretenden darle un giro político a su situación, primero deben demostrar que ya dejaron ir la adicción a la dopamina que genera el poder.

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