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Fernando Maestre,Opina.21fmaestre@peru21.com

El título de esta columna puede parecer irreal sobre todo porque somos testigos de la sociedad sobreerotizada en la vivimos y en la que el goce sexual se impone. Sin embargo, las madres tienen razones de peso para querer cuidar a sus hijas de un inicio sexual prematuro. Una de ellas son los cambios psicológicos y físicos que surgen en la mujer que se inicia y que requieren mayor responsabilidad, mayor conocimiento de su cuerpo y mayor control en su vida. Por ello retrasar el inicio sexual puede traer varias ventajas que enumeramos. Una es que se estará libre del miedo a la maternidad no deseada. Otra razón importante es que la maternidad que mejor se ejerce es aquella que congrega padre y madre, y para ello tiene que haber un previo encuentro afectivo y un suficiente conocimiento de la persona con quien se va a iniciar la vida sexual. También puede suceder que ante la elección de una mala pareja aparezcan nuevos candidatos que intenten lograr el encuentro íntimo. Por ello, sostener la virginidad, al menos hasta después de los 24 años, puede dar el espacio reflexivo para elegir bien y formar una pareja comprometida.