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Viciado de inicio

Cuando quedaban pocas esperanzas en la comisión investigadora para el caso López Meneses, nos sale al encuentro una muy mala noticia.

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Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Juan José Garrido,La opinión del directorCuando quedaban pocas esperanzas en la comisión investigadora para el caso López Meneses, nos sale al encuentro una muy mala noticia. Nos referimos a la reunión que sostuvieron el presidente de dicha comisión, Víctor Andrés García Belaunde, y una de las personas que –casi inevitablemente– deberá en su momento brindar explicaciones: el presidente Ollanta Humala.

La investidura presidencial merece el respeto de todos los peruanos, qué duda cabe. Sin embargo, la democracia y las instituciones también. Por ello, el primer interesado en rendirle respeto al cargo es, justamente, el presidente Humala. Y no dudamos que él lo entiende así.

El problema es que, mientras el gobierno exige diligencia y pulcritud en los casos que atañen a sus rivales políticos, paralelamente cruza distintas líneas de conducta. Ya lo habían hecho en el caso de su aliado, Alejandro Toledo. Ahora lo hacen en el caso que les atañe, el de López Meneses.

Muchas cosas huelen mal respecto a la dichosa reunión palaciega. La primera es que nos enteremos por terceras personas y transcurridos un par de días de la misma. La segunda es que ambos lados, tanto el congresista como el mandatario, brinden versiones distintas sobre el origen de la convocatoria.

La tercera, no obstante, es la más escabrosa: ¿a razón de qué les pareció oportuno reunirse en palacio a tratar el caso en cuestión? Nos dicen, como era previsible, que la misma apuntaba a declarar la absoluta transparencia e interés por parte del gobierno. ¿En serio? ¿Esa es la excusa?

Hay que ser muy torpe para creerse ese cuento; más torpes serían, aún, quienes decidieron juntarse a oscuras si ello fuese así. Y aquí, lo que no vemos, son torpes. Muy por el contrario, vemos preocupación, malestar, impaciencia, y un gran, pero gran, cinismo.

Esta reunión deja a la comisión y al gobierno mal parados. Si desean recuperar legitimidad, lo mejor que podrían hacer es cambiar al presidente de la comisión. De lo contrario, la comisión continuará viciada, algo que sería nefasto para este gobierno.

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