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Santiago Pedraglio,Opina.21spedraglio@peru21.com

Si se reconfirma que la enfermedad de Chávez es terminal, son dos los ámbitos en los que el poschavismo tendrá que actuar y probar si puede tener continuidad. El ámbito interno es sin duda el principal, y en él los problemas fundamentales son si el chavismo puede mantener su unidad y sobre todo si tiene la capacidad de preservar el potente vínculo carismático que el presidente Chávez ha logrado con un amplio sector de la población de su país. Porque no es fácil para un caudillo endosar su arrastre.

Parece haberse resuelto el asunto de la sucesión, por lo menos para el futuro inmediato. El actual presidente y canciller Nicolás Maduro se confirma como el designado por Hugo Chávez y, con ello, la eventual disputa con Diosdado Cabello por el liderazgo se habría decidido a su favor. Sin embargo, el chavismo representa una amalgama de corrientes políticas y sociales en las cuales la hegemonía de Hugo Chávez ha sido crucial para mantenerlas unificadas. Esto mismo habría que decir del papel de los militares, fieles en su mayoría al actual presidente, pero con un comportamiento siempre difícil de prever.

El segundo ámbito es el regional. En este será muy difícil, si no imposible, que un político del perfil de Nicolás Maduro alcance un protagonismo similar al de Hugo Chávez. Esto tendrá un efecto múltiple: el protagonismo de Brasil será aún mayor en el ámbito político y en el económico-comercial; organismos como el Unasur mantendrán su vigencia; y el rediseño que significaba el ingreso de Venezuela al Mercosur puede entrar en una fase de suspenso.